En el tren con los racistas. Por Mohamed Jalloh Boboh

Es sabido que nadie nace racista. Hay varios factores que influyen para que alguien llegue a comportarse de esa manera. Por tanto, para enderezar a ese comportamiento, se deben revisar, o retocar los factores causantes. La educación, es fundamental, la mayoría, especialistas o no, están de acuerdo con este último punto. No obstante, ese camino depende exclusivamente de la voluntad del racista. Su deseo de abrir la mente, y buscar la verdad, conocer otras verdades.

Por Mohamed Jalloh Boboh
Artista

Pero mientras tanto, mientras el racista anda jugando entre el "que sí, que no", es la sagrada responsabilidad de la víctima del racismo cumplir con su deber, ser responsable y deshacerse cuanto antes a ese mal que le aflige constantemente. 

Digo "constantemente", porque el racismo que sufre el africano es constante. No me limito a ver el racismo como hacen algunos africanos, es decir, su perspectiva del racismo se limita sólo a eso que yo llamo "racismo de basura". Eso de que alguien te mira mal, o deja de mirarte, o te manda a que te vayas a tu país de "muerto de hambre". Para mí, ese racismo es una nimiedad, pues todos nosotros lo practicamos. Lo hemos practicado en algunas ocasiones, en diferentes modos. El racismo de creerse por encima de un desafortunado que ha tenido la mala suerte de caer en nuestras "redes".

El verdadero racismo, el que nos debe preocupar a nosotros los africanos/negros, es ese racismo histórico, y actual, a nivel institucional, que nos ha aportado una identidad señalada, y que sigue condicionando la vida de millones de personas negras.

Desde la esclavitud, el colonialismo, y el actual "tú a tú" en el trato que reciben los estados africanos cuando tratan con otros estados, multinacionales... etc. Este tipo de racismo es la pesadilla del hombre negro, no aquello de un ignorante blanco, árabe... que en la mayoría de los casos ni tiene sólidos conocimientos sobre su propia historia.

Por ende, hablando de ese macro-racismo, es el deber del negro adoptar decisiones radicales. Hay que echar abajo absolutamente todo eso que sigue sosteniendo ese macro racismo. Lo principal, tiene que ser dejar de sobrevalorar las cosas que pertenecen a ese sistema racista. Porque precisamente, esa sobrevaloración es uno de los elementos principales que anima al racista.

¿Y qué es un racista? Uno que se cree mejor que otro. ¿Y que le hace sentirse mejor que el otro? El hecho de ver que lo suyo es considerado lo máximo. Y lamentablemente, hay que decir que África sigue valorando precisamente aquellas cosas de un sistema que la había hundido, que la había traicionado en el pasado y que la sigue traicionando hoy en día.

Ahora, parece que África, y los africanos, y nuestros amigos no-africanos, todos, nos hemos dado cuenta de que debemos precipitarnos en subir al "tren del desarrollo", porque éste no iba a esperarnos. Queremos subir a ese tren "paradigma del bienestar", ahora bien, lo que nadie pregunta es hacia adónde va. Queremos subir porque todo el barrio ha subido, y aún queremos subir después de oír voces... Las mismas voces que habían alabado la marcha del tren, están diciendo ahora que "ese tren va a chocar", que "no se puede sostener la marcha del tren por mucho tiempo", dicen. Pero aún queremos subir... con perdón, esa es la ridiculez que reina en África; nunca adelanta sus propias iniciativas.

Hemos visto que después de proporcionar a todo el mundo, (o esa parte del mundo que llaman "Primer Mundo") cosas como: coches, miles de aparatos electrónicos, millones de maneras de alimentarse y más maravillas, gracias a que el tren funciona por el macro-racismo de la explotación, ahora resulta que en realidad no es de sentido común que todo el mundo tenga dos o tres coches, porque habrá un exceso de contaminación. No se puede construir tanto y gastar tanta energía, porque a la larga, ese consumo agotará los recursos... Y también, resulta que esas maravillas y diversas y abundantes comidas, no son, sino alimentos tóxicos.

Es curioso ver a algunos creyendo que para lograr los objetivos de los pueblos negros, hay que perder energía y tiempo en banalidades como "el ojo por el ojo", más aún cuando se trata de ese "racismo de basura" el racismo, de que "alguien me miró mal", y por tanto yo pasaré el año entero mirándole también mal a él. Y por insultarme, me pasaré el día insultándole. Muchos no quieren entender que la lucha ya ha superado esas etapas inferiores de expresar odio al máximo. Nuestro tiempo y aliento deben ser invertidos en el fortaleciendo, el despertar del orgullo de nuestra identidad. Es tiempo de fomentar e inspirar, ideas para el bien común del negro.

Cada día, se descubre que la inmensa parte de lo que va dejando atrás ese tren del sistema, "símbolo del bienestar", es algo preocupante. Y las africanas y los africanos, que están a tiempo de no subirse a ese tren, o incluso a tiempo de bajarse del mismo, insisten que deben subir y deben continuar con la búsqueda de un asiento en el tren de los racistas, en lugar de pensar en algo nuevo, en lugar de construir algo diferente. Sólo de esta manera, se le arrebatan los argumentos al racista, haciendo ver que él no es mejor que tú. ¿Pero como se puede convencer al racista que tú y él sois iguales cuando todo lo que haces es una imitación suya? Por tanto, nuestros esfuerzos deben ser dirigidos hacia esa dirección.

El racismo existe, eso nadie puede negarlo. Pero ya sabemos cual es el veneno que mata al racismo: construir algo sólido, algo original por uno mismo.