Alemanes negros y afroamericanos comparten sus historias









Del 19 al 21 de agosto, la Sociedad Cultural de Alemanes Negros celebrará su primera convención en Washington con miras a examinar la historia y las experiencias de los afrodescendientes en Alemania y Estados Unidos.

Las autoras de Mostrando nuestros colores: mujeres afroalemanas toman la palabra, un libro editado por la Universidad de Massachusetts hace ya veinte años, señalaban que el asentamiento de personas negras en territorio germano ya había tenido lugar en el Medioevo y que una comunidad negra –integrada por inmigrantes del imperio colonial alemán, soldados de ocupación franceses y sus descendientes, apodados por los nazis como los “Bastardos de Renania”– terminó de tomar forma en Alemania a partir de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, un segmento considerable de la sociedad alemana sigue resistiéndose, consciente o inconscientemente, a aceptar a las personas de color como legítimos compatriotas.
Asociaciones de afroalemanes como Der braune Mob, un grupo dedicado al análisis crítico de la representación de la comunidad negra en los medios alemanes, no paran de denunciar que, aunque ellos exigen desde hace décadas que se les llame Schwarze (negros) a secas, se continúan usando apelativos peyorativos centenarios y expresiones exotizantes estrechamente ligadas a la historia de las colonias alemanas en África, a la esclavitud y a las teorías seudocientíficas de la raza; voces ofensivas que impiden a los alemanes negros desarrollar un sentido de pertenencia al lugar en donde han nacido o crecido. Esta organización destaca que las prácticas discriminatorias de las que son objeto por su fenotipo –ecos de las formas de exclusión social que viven los extranjeros no blancos– no se limitan a la esfera del lenguaje ni son perpetradas únicamente por acólitos de la ultraderecha.
“Cálculos cuidadosos apuntan a que en Alemania viven más de 300.000 afroalemanes y más de un millón de personas negras provenientes de otros países”, se asegura en la página web de este colectivo. “No obstante, la imagen de una Alemania exclusivamente blanca sigue siendo proyectada de manera consecuente”, sostienen los activistas, añadiendo que la lucha contra el racismo explícito y velado se ve entorpecida por la frecuencia con que las propias instituciones públicas y los medios encubren o incurren en actos racistas que van desde la impertinente alusión a la “piel oscura” del protagonista de uno u otro suceso y la presentación estereotipada de los negros –encasillados en los roles de estrellas del espectáculo, objetos sexuales, criminales, sirvientes, refugiados y víctimas del hambre– hasta la asunción de posiciones sesgadas frente a ataques o incidentes racistas o xenófobos.
Más allá del racismo cotidiano
La escritora alemana Noah Sow, autora del libro Alemania en blanco y negro: el racismo cotidiano y fundadora de Der braune Mob, llevará esas y otras experiencias de los afrodescendientes en la tierra de Goethe a la primera convención de la Sociedad Cultural de Alemanes Negros, que tendrá lugar en el Instituto Histórico Alemán (GHI) de Washington del 19 al 21 de agosto. Allí se examinará la historia de la comunidad negra en Alemania y Estados Unidos. La ponencia central de la convención, a cargo de la comunicadora de 37 años, se titula Historia compartida; otros conferencistas abordarán tópicos como las adopciones trasatlánticas, la reunificación de las familias biológicas y el debate en torno a la raza y la etnicidad en la Alemania de postguerra.
“El objetivo de este congreso no es mirarnos el ombligo y discutir únicamente sobre el racismo que hemos experimentado, sino enmarcar nuestra historia en el contexto de donde fue sacada violentamente alguna vez”, aclara Sow. “Los afroalemanes que, siendo niños, fueron desterrados de Alemania al ser dados en adopción y aquellos que, viviendo en este país, somos expulsados de nuestra propia patria cuando se nos concibe como cuerpos extraños, ajenos a ella, tenemos mucho que contarnos”, agrega la oradora principal de la conferencia de Washington, destacando que en ella se le dará tanto peso a lo cultural como a lo político.
“La manera en que se ha escrito la historia de Alemania padece de amnesia de cara a los afroalemanes y este congreso es un paso importante en la dirección opuesta, un paso para salir de la negación de aquello que Alemania no quiere recordar. Y de ninguna manera tiene que ver ese proceso con racismo y discriminación únicamente. El hecho de ser afroalemán no está definido por la discriminación, sino por la cultura. Y esa cultura vamos a compartirla hasta la saciedad; vamos a recordarla, a honrarla, a celebrarla”, subraya Sow.
Los aportes de los afrodescendientes
“Yo no he vuelto a vivir en Alemania desde que mis padres me adoptaron y me trajeron a Estados Unidos. Lo que sé de Alemania lo he leído, no vivido. Es por eso que invitamos a Noah Sow. Queremos que comparta con nosotros lo que ha sido la experiencia de los alemanes negros en su tierra natal”, comenta Rosemarie Peña, presidenta de la Sociedad Cultural de Alemanes Negros, con sede en Nueva Jersey, acotando que una de las metas del encuentro es acercar a los alemanes negros que crecieron en Alemania y a los que lo hicieron al otro lado del Atlántico.
Otro de sus objetivos es incrementar la visibilidad de los aportes hechos por alemanes negros a ambos países –sobre todo en el área de las artes y las humanidades–, fomentando la investigación de la historia de esa comunidad en ámbitos académicos y la diversificación tanto de los proyectos binacionales de intercambio cultural como de los programas de Estudios Alemanes, Americanos, Africanos y Afroamericanos. “Muchos afroamericanos se interesarían más por la lengua y la cultura alemanas si conocieran la historia de los negros en Alemania. Yo regresé a la universidad para estudiar alemán movida por ese interés”, dice Peña.
Mientras el estudio de la historia de los afrodescendientes florece en Estados Unidos –un legado del movimiento de derechos civiles de los sesenta–, el respaldo académico y el financiamiento de la investigación en este campo todavía brilla por su ausencia en Alemania. A juicio del historiador alemán Reiner Pommerin, autor de un volumen sobre el proceso de esterilización al que fueron sometidos niños afroalemanes durante el régimen nazi, eso se debe a la falta de interés público en las minorías. Está por verse si la convención de Washington contribuye a cambiar esta situación.  
Autor: Evan Romero-Castillo
Editor: Emilia Rojas Sasse
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