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Cleopatra, Arsínoe y la Afrocentricidad mal entendida

Uno de los grandes logros de la Afrocentricidad, como postura metodológica del análisis de la historia, ha sido situar la perspectiva del relato africano en el centro de la narrativa. Esto implica entender que existen retóricas del poder que inciden en la forma en cómo nos es explicada la historia. Al narrar la historia desde el punto de vista africano se desmontan estructuras de pensamiento y terminologías que consolidan, a día de hoy, la posición hegemónica de "Occidente". Por eso es importante recordar la enorme diferencia que hay entre términos como "esclavo" y "esclavizado", "lengua" y "dialecto" o "nación" y "tribu" y cómo estos términos son utilizados de un modo intencional. También es importante recordar que el "universalismo" no es más que la hipertrofia del modelo occidental de sociedad, con sus propios cánones culturales y estéticos.

A la izquierda, busto cohetáneo de Cleopatra séptima
A la derecha la actriz Gina Torres en el papel de Cleopatra Séptima

Otro de los logros de la Afrocentricidad ha sido el recordar la negritud de importantes personajes de la historia que han sido  blanqueados. Es esta una estrategia ampliamente utilizada en los últimos trescientos años para desempoderar a la persona negra ya que, eliminando la participación negra en la historia de la Humanidad, se consolidaba la idea de una supuesta inferioridad. Es por ello que demostrar que la mayoría de los kemíticos, (Antiguos egipcios) eran mujeres y hombres negros ha sido tan importante.

Ahora bien, como toda corriente de las ciencias históricas, la Afrocentricidad no está exenta de excesos y errores, uno de ellos es concentrar demasiados esfuerzos en demostrar la negritud de personajes que, a todas luces, no lo fueron, o no sabemos si lo fueron, pero que son centrales en la narrativa eurocéntrica. Ese esfuerzo concentrado en los protagonistas del relato europeo de la historia contribuye a olvidar personajes negros que han sido desconocidos u obliterados y minusvalorados, de modo que en cierto modo contribuye a poner el centro de la historia una vez más en Europa y su perspectiva. En el caso de la Historia Antigua, uno de esos errores ha sido, por ejemplo, olvidar la importancia de los reyes de Numidia y Mauritania, como Juba segundo, que sabemos que fueron negros, frente a cartagineses como Aníbal Barca que probablemente no lo fueron. Otro caso es el de Cleopatra séptima frente a su hermana Arsínoe cuarta, ambas fueron reinas de Kemet, pero parece que la segunda está borrada del relato. 

Por más que se asume por parte de la mayoría de historiadores de la afrocentricidad que todo africano en la Antigüedad fue negro, esto no es así. En el caso de Cleopatra no hay prueba alguna de su negritud, más bien de lo contrario, habida cuenta de las representaciones que nos han llegado. Arsíone, su hermana, sí que era negra, posiblemente mestiza, pues, aún siendo ambas hijas de Ptolomeo Auletes, de origen griego y posiblemente blanco, muy probablemente eran de diferente madre. La africanidad de la madre de Arsínoe y su propia negritud han sido demostradas por el análisis de sus restos por parte de Josef Weninger y su ADN por parte de Hilke Thür de la Universidad de Viena. Los análisis sobre Cleopatra esperan al hallazgo de sus restos.

Pero tan importante, o más que lo anterior, es saber que, ante los ojos africanos de su tiempo, Cleopatra séptima no fue la principal heroína de ese período histórico sino su hermana Arsínoe cuarta. Cleopatra representaba los intentos de acercamiento al imperio romano y por tanto era considerada una traidora por la mayoría de los kemíticos. Sin embargo, la narrativa eurocéntrica, difundida por las superproducciones cinematorgráficas de Hollywood, la ha romantizado por su cercanía a personajes relevantes del imperio Romano. Es necesario saber que Arsíone, por su parte, lideró la última gran resistencia egipcia contra los intentos de control de Roma y contra su hermana Cleopatra, dispuesta a entregarles la mayor civilización africana de la historia. Arsínoe perdió y posteriormente fue ejecutada por orden de Marco Antonio instigado por la propia Cleopatra.

Tan importante como delimitar la fisonomía de los personajes del pasado es determinar su verdadero papel histórico y su importancia desde la perspectiva africana. Concentrarse en demasía en los personajes glorificados por Europa, aun cuando sea para demostrar su negritud, puede condenar al olvido a otros muchos protagonistas de la historia africana que bien sabemos que fueron negras y negros y han sido invisibilizados y minusvalorados.





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