El nefando crimen de cobrar por dar charlas

Desiree Bela de www.negraflor.com impartiendo una charla en la Feria del Libro Africano 2016 

Este artículo es para quienes piensan que el conocimiento es gratis, que se adquiere por revelación divina o ciencia infusa y que el tiempo invertido en las luchas anti-racistas o en las bibliotecas y archivos adquiriendo saberes alternativos o creando Blogs, generando periodismo digital y construyendo redes de información no tiene un valor cuantificable. Y este artículo es también para apoyar a una gran persona, experta en género, racismo y estética Afro que ha trabajado de forma independiente y a contra corriente y que ha sido acosada en redes sociales por cobrar por dar charlas de empoderamiento: #YoApoyoaNegraFlor.



Supongo que esas personas que critican a Desiree no lo hacen por envidia, en realidad piensan que las y los activistas, intelectuales e influencers
 no deben cobrar por su trabajo porque son alimentadas y alimentados gratuitamente por el generoso pueblo que, en forma de trueque, proporciona además alojamiento, ropa, transporte, agua, luz y todo lo necesario para una vida digna. Estas personas entiendo que creen que los trabajos intelectuales independientes son como charlas en un bar con cuatro amigas y amigos sólo que un poco mejor elaboradas; y claro, además las y los conferenciantes tendrán que "invitar a una ronda" "¿ah, que no había picoteo? ¡muy mal!" Pero, obviamente, los conciertos, las obras de teatro y las películas sí que hay que pagarlas y además luchar por el IVA cultural reducido. Es que, para estas personas, las y los artistas deben cobrar por sus conciertos, las los intelectuales deben pagar por hablar, claro está.

Imagino que estas personas piensan que competir contra todo un sistema que tiene miles de profesores e investigadores a sueldo y personal liberado en ONG e instituciones varias para decirle a la sociedad lo que está bien y lo que está mal y cómo debe pensar, es no sólo muy muy fácil sino 100% gratis. Quiero imaginar que estas personas no saben lo que es ser madres o padres con facturas que pagar como todo el mundo y al mismo tiempo intentar especializarse en el conocimiento sobre tu comunidad, tu condición o cómo empoderar a un colectivo. Un conocimiento que te puede costar la mitad de tu vida en tiempo, por no hablar de los numerosos portazos en las narices de la mayoría de instituciones.


 Moha Gerehou apoya a Desiree: — Moha Gerehou (@mohagerehou) 6 de junio de 2017
Moha Gerehou‏ @mohagerehou  6 jun. Aquí Angela Davis, antirracista y comunista, lucrándose por su activismo. pic.twitter.com/BT15xCN4EI

Imagino que se trata del mismo tipo de personas que creen que los niños vienen de París y que los trae una cigüeña o que Papá Noel se cuela por las chimeneas de las casas en Navidad para traer los regalos a las niñas y niños del mundo. Serán personas que creen que los directivos de las grandes ONG no cobran o que creen, por ejemplo, que el gobierno de los Estados Unidos es intrínsecamente benévolo... ¿ah, esto no lo creen? Entonces supondré que un gran número de estas personas críticas con el intelectual o activista alternativo que cobra por sus charlas admiran a Karl Marx...


...al que mantenía el empresario Frederick Engels.


Se le ha criticado a Desiree Bela, bloguera, activista y experta en género que cobre por sus cursos y charlas, pero esa crítica no se le hará jamás a una profesora o profesor de universidad. Estas personas no han entendido que todas esas charlas aparentemente gratuitas a las que asisten están pagadas con impuestos o por una empresa financiadora. Muchas de estas personas creen que las personas negras son interesantes y que nuestro activismo es chic, mientras vayamos en bicicleta y con chanclas a todas partes.

Nada de lo anterior me extraña en un país dónde todo lo que se hace de cierta calidad es porque lo paga una Universidad, una gran ONG o está subvencionado por un gobierno y si no pues se hace chapuceramente: "que todas y todos los presentes hagan y digan lo que sienten" y ya está. Por eso no existen centros de pensamiento y acciones verdaderamente independientes, empoderantes y efectivos porque cobrar por estas cosas es como de mal gusto; un crimen social de hecho.

Lo anterior me resulta molesto sin duda, pero me irrita mucho más que personas dentro de la propia comunidad Afro, o dentro de cualquier otra comunidad que busca un empoderamiento interno, se crean que una conferencia de una hermana o un hermano no merece el precio de un par de entradas de cine o de discoteca. Pues bien quéjense luego de la falta de referentes. Sigamos pues con la cultura orgánica del dictado de las grandes y respetadas instituciones, que sean esos organismos los que decidan todo lo que debe hacerse en el marco socio cultural, intelectual y político y para todo lo demás: un bar.

Mientras tanto continuaremos a la cola en muchos aspectos, admirando la producción intelectual de los activistas de fuera, porque ellos no cobran, tienen un árbol plantado en el jardín de su casa que les da todo lo que necesitan, incluso billetes de tren, así pueden pasarse el día ideando revoluciones intelectuales y sociales. Pues no, porque en todos los países donde el activismo independiente funciona de verdad, hay gente que se rasca el bolsillo y se quita de unas cervezas o de una pizza para ayudar a quienes dedican su vida a ofrecer alternativas.

Quien no quiera ir a una charla de Desiree está en su perfecto derecho, nadie le obliga, pero que no estorbe. Que vaya a cualquier conferencia universitaria o de ONG, si es que le puede salir gratis, pero mientras está allí que tenga bien presente que para que haya una intelectual o un intelectual en esa otra posición que les parece más respetable, hacen falta por lo menos diez Desirees Bela que generen conocimiento divergente a partir de la realidad. Yo por mi parte seguiré repitiendo la frase de mi bisabuela: "La esclavitud ya se abolió, no tengo por qué trabajar a cambio de nada".


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