La imagen de las niñas y niños africanos llena huchas

Pocos son los esfuerzos que se han hecho para proteger la imagen de los menores, muchos menos si estos menores son africanos, americanos o asiáticos. Aunque de todas y todos es sabido que la imagen de las niñas y niños debe ser protegida de las miradas no tan inocentes de millones de adultos, en esto como en todo, hay "categorías".


Poco ha cambiado entre la imagen de la izquierda y la de la derecha, aunque hayan transcurrido 70 años. Izquierda: Hucha del Domund: www.todocoleccion.net. Derecha: Campaña de Save the Children (No hay banda oscura sobre los ojos en la foto original)

Son pocas las personas e instituciones que señalan la agresión que supone la utilización de la imagen de los menores con fines recaudatorios o periodísticos, particularmente si no son blancos. Es por ello que desde el Domund de las misiones, hasta las actuales campañas, poco ha cambiado. La utilización de la imagen de niñas y niños africanos es una insidiosa vuelta de tuerca más en el neo-colonialismo euro-leuco-céntrico. La imagen de cualquier menor, por el mero hecho de ser africano o afrodescendiente, en una campaña de caridad o noticia impactante, ha sido desde el inicio del colonialismo una mercancía del supremacismo bienintencionado. Hecho, eso sí, sin mala intención, como algunas de las cosas más difíciles de erradicar.

Si alguien levanta la voz, se le dice que no hay que ser exagerados, además el objetivo de lograr una cuantiosa recaudación para fines sociales merece el uso de imágenes de niñas y niños hambrientos o harapientos, semidesnudos, llorando o suplicando. En las noticias se aduce que "la realidad es la realidad" y que "hay que informar". Se dice que ellos mismos lo agradecerían.

Se dice todo eso, similar a lo que se dijo en su día de la imagen del niño sudanés con un buitre a sus espaldas, como acechando. Imagen que movilizó a toda una sociedad y por la cual su fotógrafo, Kevin Carter, ganó el Premio Pulitzer. Kevin hizo la foto y se marchó. Tenía prisa, además el niño estaba siendo ya atendido, murió años más tarde por fiebres, se llamaba Kong Nyong. Tiempo después, en medio de fuertes depresiones debidas a diversos factores, entre ellos la crítica que se le hizo por la foto, Kevin se quitó la vida. En su nota de suicidio se quejaba de que no tenía suficiente dinero.

El "blanco" da, el "negro" recibe. Fuente: http://www.istockphoto.com

Todo lo anterior, siendo tan discutible, es generalmente poco o nada discutido ya que la pobreza es una desnudez de derechos tal, que admite bien cualquier experimento, cualquier manipulación. Sin embargo el problema no acaba en África, Latinoamérica o Asia. El problema llega incluso a Europa a Estados Unidos a los países dónde viven las niñas y niños afrodescendientes, víctimas ideales del comercio de imágenes de miseria. Porque, si no hay medios para acercarse a "la realidad" ¿Qué mejor solución que crear una? Así también se ahorra.


"El agua no potable mata más niños que la guerra" Una foto muy original, no cabe duda, seguramente hecha en Suecia. Agencia de Publicidad: Jung Von Matt, Suecia Directores artísticos: Johan Jager, Larsson Max Von Reybekiel Copywriters: Magnus Andersson, Fredric Thunholm Fotógrafos: Henrik Halvarsson, Marina Kereklidou. (No hay banda oscura sobre los ojos en la foto original)

El truco consiste en crear decorados de cartón-piedra, con niñas y niños deambulantes, aparentemente enfermos, en ocasiones armados. Niñas y niños que en realidad viven en Móstoles, en Burgos o en Chicago, pero que al ser negros encajan a la perfección con lo que se necesita. A casi nadie le importa si esas niñas, si esos niños, tienen amigos en el colegio, o si pueden llegar a sufrir algún tipo de acoso escolar (bullying) por aparecer a merced del mercadeo de la iconografía de la caridad. Pocos se molestan en poner una banda oscura para tapar sus ojos. Porque se asume lo más terrible, que "todos los negros son iguales" y "nadie les va a reconocer". Una asunción que nace del más insidioso racismo iconográfico.

Una niña es utilizada en una campaña contra la mutilación genital femenina. (No hay banda oscura sobre los ojos en la campaña original)

La misma niña es reclamo en una campaña de recaudación para huérfanas.  (No hay banda oscura sobre los ojos en la campaña original)

La imagen es barata, teniendo en cuenta lo que con ella se consigue. ¿Es igualmente barata para la protagonista?

Las madres y padres por su parte, ante la perspectiva de tener una hija o un hijo modelo o actor no dicen nada, y si ello conlleva una ganancia extra pues "estupendo". Obviamente no es un buen inicio de carrera actoral ya que señala una senda de depauperación de la imagen de las personas africanas y afrodescendientes en el mundo, algo que los actores adultos, como los de "The Black View" ya denuncian.

Y si no les preocupa hacerlo en Europa, con todo el aparato legal existente para la protección del menor, mucho menos les importa en África. Porque asumen que "allí las cosas son distintas". Nadie preguntará, cuánto cobran los altos directivos de esas ONG por el uso que hacen de una imagen que puede marcar la infancia de un ser humano. A algunos les extrañará saber que no se trata de seres arquetípicos suspendidos en el espacio-tiempo. Porque, sí, esa persona en crecimiento tiene personalidad real y jurídica, identidad, familia, círculo social, auto-estima y un futuro por delante. Es un alicantino, un veneciano, una marsellesa o una nairobeña más.

Es el esquema ideológico de la caridad el que manda. El fin que justifica unos medios peculiares. Un fin nunca del todo claro y nunca conquistado. Claro que la caridad, la justicia y "la realidad" son tres cosas bien distintas.



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