Recordando a Sundiata Keita, el padre del Imperio de Malí

El mansa Sundiata Keita fue uno de los personajes más importantes de la Historia de África, un hombre con un legado esencial para entender el devenir histórico del continente. La Epopeya de Sundiata, una larga composición literaria transmitida, durante siglos, de forma oral en diferentes versiones, es nuestra principal fuente para conocer su vida. La versión del historiador y escritor guineense Djibil Tasmir Niane es la más conocida actualmente: "Soundiata ou l'épopée mandingue" (París, Présence africaine),1960.

Terracota de un caballero de Djené en época del Imperio de Malí

Sundiata Keita fue hijo del rey mandinga del pequeño reino de Niani, Naré Kon Fatta y una de sus esposas conocida tradicionalmente como "la mujer búfalo", Songolon Kedju. La historia tradicional afirma que el encuentro del padre de Sundiata Keita y la mujer búfalo llamada así por su fortaleza y su escaso atractivo físico fue predicho años antes por un cazador, quien le dijo que debía casarse con ella pues le daría un gran vástago que sería el mayor de los emperadores.

Tuvo que superar una discapacidad


Del matrimonio de Naré Kon Fatta y su segunda esposa nació Marí Djatá, quien sería conocido posteriormente como Sundiata Keïta, una contracción de: Sogolón Djatá: "Hijo de Sogolón" y Kien-ta "Toma tu herencia".

Durante su infancia Mari Djatá y su madre tuvieron que sufrir las humillaciones fomentadas por Sassouma Berté, la primera esposa del Rey con el que tenía un hijo llamado Dankaran Touman que aspiraba a suceder a su padre. El motivo es que Mari Djatá había nacido impedido de las piernas, algo muy grave para un príncipe en la sociedad tradicional. Pero un hecho vino a cambiar toda la situación, la invasión y anexión del reino del Niani por parte del Imperio de Ghana gobernado por Sumaoro Kanté.

Los sucesivos ataques de Ghana, (que no hay que confundir con el actual país de Ghana ya que estaba situado entre las actuales Mauritania y Malí), provocaron la muerte del padre de Mari Djatá, su primera esposa, su primogénito, sus otros hermanos y toda la corte. Afortunadamente Sassouma Berté pudo escapar con su hijo al exilio en el reino de Mena, donde unos familiares les acogieron. Allí, Sundiata logró con el tiempo superar su discapacidad y reclutar un ejército con el que, ya adulto, derrotó al rey sosso Sumaoro Kanté en 1235 en las batallas de Kirina y Naréna. Estas dos fueron probablemente las batallas más masivas y decisivas de todo el milenio en el occidente africano, hasta la invasión colonial europea a finales del siglo diecinueve.

Tras su victoria, Sundiata Keita logró reunir todos los reinos y clanes mandinga y creó el Imperio de Malí, del cual se proclamó mansa, un título equivalente a rey o emperador. Durante su mandato, el Imperio de Malí se convirtió en el más importante de los imperios africanos, gracias a las conquistas de Sundiata y sus esfuerzos por desarrollar la agricultura y el comercio.

El Kurukan Fuga una Constitución africana  

El Kurukan Fuga supone la culminación de la obra política de Sundiata Keita. Esta Constitución, considerada hoy, de forma unánime, como un antecedente de la Declaración de Derechos Humanos, regulaba los derechos de las personas esclavizadas, que quedaban prácticamente igualados a los de las personas libres, los derechos de la mujer, el rechazo a la guerra y el respeto a las libertades individuales y a la naturaleza. 

El imperio de malí en su apogeo en torno a 1350

Hay varias versiones de la muerte de Sundiata, aunque la mayoría de los especialistas coincide en fechar este acontecimiento en 1255, hay tradiciones que afirman que ofendió a los espíritus del agua o del mar. Las fuentes más fiables señalan que el emperador pudo morir al tratar de cruzar el río Sankarani, otras tradiciones dicen que murió alcanzado por una flecha lanzada por accidente.

El legado de Sundiata Keita es enorme 

La herencia política de Sundiata Keita perduró, durante siglos en el Imperio de Malí  y todo el Oeste de África, que atribuye su sofisticada civilización a este primer gobernante. La llamada Epopeya de Sundiata es estudiada hoy en casi todas las escuelas de África Occidental como parte del canon literario del continente.

Numerosos misterios rodean la figura del primer Emperador de Malí. Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre su grado de islamización o si realmente era seguidor de la religión tradicional mandinga. Una cosa es cierta, parece que el modelo político de Sundiata Keita era Alejandro Magno, conocido en la tradición islámica como al-Iskandar. Sin embargo, las pruebas parecen indicar que la figura de Sudniata fue utilizada por el islam para justificar su expansión en la zona, de ahí la mala imagen otorgada al tradicionalismo de Sumaoro Kanté en algunas epopeyas. La verdad es que lo más probable es que Sundiata Keita no estuviese verdaderamente islamizado en el momento de constituir el Imperio de Malí.

También persiste la duda sobre cuanto hay de realidad o no en la tradición: ¿Qué clase de discapacidad tuvo Sundiata de niño y cómo pudo recuperarse de ella? ¿pudo Sundiata Keita haber sufrido de parálisis cerebral infantil? Numerosos casos actuales similares de pérdida de movilidad en las extremidades y posterior recuperación parecen apuntar que este sería su caso. Otro aspecto de gran interés es cómo el rechazo hacia su madre, y hacia sí mismo, pudieron influir en su deseo de convertirse en un gran líder político. Salvando las distancias geográficas y temporales es algo parecido a lo ocurrido con el advenimiento del imperio Zulú de Chaka, a principios del siglo diecinueve, quien también tuvo que sufrir similares circunstancias en su infancia.

Puertas de la Universidad de Sankoré en Tombuctú

El legado dejado por Sundiata Keita y sus Sucesores es enorme. Por poner dos ejemplos: Mansa Musa, el hombre más rico de su tiempo, y probablemente de todos los tiempos, llevó al imperio a las más altas cotas de desarrollo, con el gran crecimiento de la Universidad de Sankoré en Tombuctú el mayor centro de saber y de producción de libros del hemisferio Occidental y Abubakari Segundo pudo haber conducido una expedición sin retorno a las "tierras más allá del océano" ¿América tal vez?

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