La unión hace la fuerza, victoria de la comunidad Afro

Por: Ngoy Ramadhani Ngoma, La Kúpula

Una vez más se acaba de hacer palpable el verdadero significado de la simbólica frase, "La unión hace la fuerza". Tengo la intención de explicar como fue y la absoluta certeza de que ustedes también lo entenderán.

El grupo de apoyo convocado por La Kúpula
Hace tan solo unos días, el pasado lunes 28 por la tarde para ser exactos, sonó el teléfono en el Centro Cultural Internacional "La Kúpula" en Madrid. Quien llamaba era Wallace Oliveira, un joven de 27 años Afrobrasileño de la ciudad de Bahía. Esta era la única llamada que le dejaban hacer desde la comisaria de Avenida de América, desde donde explicaba que había sido detenido esa misma tarde cuando salía de la boca de metro de Embajadores, ¿el motivo? ir indocumentado, ¿la causa? ser sospechoso de estar en situación irregular en territorio Español. ¿El verdadero motivo?; ser negro. Conclusión: Redada Racista.


Cuando al compañero Wallace le explicaron la causa de su detención, confiesa que empezó a temblar, porque la finalidad de la mayoría de estas detenciones es deportar a los detenidos a su país de origen, previo paso el CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) de Aluche, uno de los modernos campos de concentración existentes en España. Y esta situación se puede prolongar hasta los 90 días de internamiento.

En el mismo instante en que se colgó el teléfono quienes estaban en La Kúpula, se pusieron en marcha para buscar alguna manera de ayudar a nuestro compañero. Se hicieron llamadas a diestro y siniestro, se utilizaron las redes sociales para hacer difusión del problema y pedir apoyos. Los nervios inundaron el espacio, porque era un día no laborable en el que la mayoría de los miembros de La Kúpula estaban en sus casas. Buscamos los documentos necesarios que pudieran ayudar a Wallace a demostrar que es un músico desde su infancia y un ciudadano comprometido con causas sociales, ya que participa en las actividades culturales de la Asociación La Kúpula además de muchas otras.

Tras una tarde frenética en la que vimos que cada vez se involucraba más gente, finalmente decidimos que había que ir a apoyarle al día siguiente por la mañana a los Juzgados de Plaza Castilla. Allí podríamos darle ánimos y esperanza, demostrarle que no estaba solo y arroparle como si fuéramos su verdadera familia.

A las 10 de la mañana había mas de 15 personas frente a los Jugados, casi todos afros y otros tantos blancos amigos de La Kúpula, entre ellos una diputada del partido político Podemos; Ione Belarra. Quedó demostrado que había surtido efecto la convocatoria, pero aún era demasiado pronto para ilusionarse porque todavía no teníamos nuevas noticias de Wallace. Como anécdota, debo señalar que fue gracioso observar la mirada atónita de funcionarios y demás personal al ver a un grupo de personas negras, por los pasillos, pidiendo información, con paciencia y mucho respeto, hablando en un castellano técnico y ágil, porque entre los asistentes había estudiantes universitarios, actores, activistas y políticos.

Tras unas gestiones, conseguimos contactar con el abogado de Wallace que nos explicó que era un caso difícil, ya que la mayoría de las veces se decide el internamiento en el aberrante CIE de Aluche y la posterior deportación. Sin embargo, también nos dijo que existía una pequeña posibilidad si se conseguía demostrar que Wallace tenia arraigo en España, y para eso eran clave los documentos que aportamos.

Tras este encuentro pasaron las horas y no sucedía nada nuevo. Ya se notaba el cansancio a la vez que se acrecentaba la impaciencia en el grupo, pero estábamos decididos a no abandonar, pues la esperanza de llevarnos a nuestro amigo a casa nos aportaba una dosis de energía extra.

De repente vimos que salía esposado de un ascensor acompañado de dos guardias civiles que le escoltaban a un despacho en el que se nos dijo que tenía que firmar algunos papeles. Pudimos sentir como sus ojos se tornaban vidriosos al vernos a todos, sus amigas y amigos, en el pasillo esperando por él. Rápidamente le llevaron a la sala del juzgado, donde se dictaría sentencia. Todos cruzamos los dedos, nos agarrábamos de la mano, fueron veinte minutos de tensión y absoluto silencio.

El primero que salió fue su abogado que nos explicó que era la primera vez que él escuchaba que el fiscal pedía la libertad en un caso como este, al comprobar que no era una persona violenta, y que tenía el suficiente arraigo como para seguir con su vida normal, al menos durante un plazo de 3 meses que es el que le dieron para regularizar su situación. También sorprendentemente, la fiscal declaró que había sido detenido por una cuestión puramente racial y por ello era ilegal el procedimiento policial. Al oír esto comenzamos a aplaudir con fuerza y a darnos abrazos entre todos, con lagrimas de victoria, aunque al momento recordamos donde estábamos y pasamos a darle las gracias al abogado por su gran labor.

El grupo de amigos de Wallace a su salida de los juzgados
Tras otras dos horas de espera, ya en la calle, por fin vimos abrirse las puertas del juzgado y tras ellas salir a nuestro compañero, amigo y hermano Wallace, a la vez que al unisono cantábamos "Get up Stand Up" de Bob Marley mientras otros salían corriendo a abrazarle y a comprobar que estaba bien, para llevarle de vuelta a casa, a La Kúpula.

Quiero acabar este relato de una mañana de lucha, repitiendo la frase del comienzo "La unión hace la fuerza" porque acabamos de verlo. La comunidad afro es otra vez capaz de realizar acciones como esta que defiendan la justicia y los derechos humanos en España. Porque ahora somos, y en un futuro serán siempre suficientes las personas preparadas capaces de dialogar con los instrumentos del Estado cara a cara y decirles que en ciertas cosas se equivocan. La comunidad afro cuenta con muchos amigos y amigas dispuestos a sacrificar su tiempo para apoyar en los momentos necesarios. Esta victoria no significa solo una victoria de La Kúpula sino de la Comunidad Afro, la Comunidad Negra de Madrid, y deseo que el logro nos sirva como ejemplo al resto de la Comunidad Afroespañola. Porque si Wallace, como migrante, hubiera estado sólo, hoy la historia sería muy distinta.

Por ello digo que es necesario organizarse, ya sea en ONGs, Asociaciones, etc. como sea, pero de cualquier manera que uno no se quede sólo en situaciones como esta, pues los migrantes somos más vulnerables ante las injusticias y sobre todo si no tenemos papeles, vivimos en la cuerda floja. Por ello, hermanas y hermanos míos, uníos

El autor, Ngoy Ramadhani Ngoma es miembro de Kwnzaa Asociacion e Afrodescendientes Universitarios y miembro de  La Kúpula Asociacion Cultural de Arte Internacional.

1 comentarios

Felicitaciones por el buen trababo.
Gracias

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