La rebelión de los "manteros"

Por: Laura Victoria Valencia
Poetisa y Periodista
Aunque algunos, se empeñen en ver en los enfrentamientos con la policía de los vendedores ambulantes, tal vez mal llamados “manteros” una actitud agresiva, eso sólo puede ser así para justificar lo injustificable como es la demonización de una actividad que se viene ejerciendo en ésta y en casi todas las sociedades en las que existen marcadas e injustas desigualdades de clase. Sociedades en las que por desgracia a muchos, que cada día son más, no les queda más remedio que lanzarse a las calles a buscar la forma de sobrevivir, que por otra parte, igual que migrar, son derechos inalienables de todo Ser Humano.

No hay más que ver las calles y los transportes públicos de las grandes urbes, plagadas de mendigos en los que, igual que voceros de desventuras, plañidean la azarosa suerte que les llevó a tirarse a la calle y mendigar la forma de poderse llevar un trozo de pan a la boca. ¿Cuántas de éstas historias que escuchas a diario son ciertas? Difícil tarea averiguarlo, pero lo que sin duda es cierto, es la inevitable pérdida de pudor a la que por desgracia, les llevó la vida.

La profesión de vendedores ambulantes, ha pasado de ser un oficio de algunos integrantes del pueblo gitano y de otros rebeldes con o sin causa, que no querían meterse en el corsé que la estructura social les ofrecía y preferían ser libertarios, voceando las bondades de su mercancía de pueblo en pueblo. Pero... ¡Amigos…! hasta en eso, que a simple vista parecía un oficio de aquellos que denominaban "vagabundos y desclasados",  vió la clase financiera, su forma de sacar tajada, expulsándoles del mercado de la venta de cartón, papel de periódico y latón, utilizando como pretexto la ecología.

Y resulta que el Estado se gasta millones en concienciarnos para que trabajemos gratis y encima compremos las herramientas de trabajo, para separar nuestra propia basura, de tal forma, que a una industria que factura millones y cuyas concesiones públicas nadie sabe por arte de qué magia se rifaron entre los mismos de siempre, les caiga limpito el beneficio.

Y es que los “chatarreros” actuales salen en las revistas de papel cuché y se codean con las nietas de los dictadores, sin que nadie se rasgue las vestiduras porque, no hay que olvidar que… “la pela, es la pela” y el dinero, no tiene color de piel ni necesita permiso de trabajo ni carta de residencia. La clase dirigente se frota las manos. Se han quitado de encima a los “viejos chatarreros ambulantes“ y… ahora le llega el turno a los “Manteros”. El pretexto, esta vez, es que no pagan impuestos, como si el hambre viniera con el sobrepeso de factura más IVA.

Vamos a ver, factura pro forma: desarraigo, hambre, miseria, papeles y permiso de trabajo = a tanto + el 21% de IVA. ¡Peroooo….! De dónde se sacan que no pagan impuestos? los vendedores ambulantes, vengan de donde vengan comen con IVA,  gastan luz, agua y teléfono, con IVA y otros impuestos, pagan alquileres, con IVA, transportes, con IVA, jabón y pasta de dientes con IVA. A ver quien es el guapo que se escapa de los mil impuestos indirectos que hay que arrastrar con la vida. Sin perder de vista el hecho de que los "manteros" no fabrican, sino que compran los productos que venden los fabricantes, que a su vez dan puestos de trabajo. Y en cada producto se le repercute al comprador, en ese caso a los propios "manteros" un impuesto, directo o indirecto.

Claro, que se me olvidaba, falta el impuesto del 21% del IVA, por el aire que respiran.

¿Cuál será el pretexto ahora? porque está claro que el IVA, no es. Me huele a mí, que en la cabeza de los poderosos anda rondando de qué forma y manera, crearse un chollo que convierta a los “manteros” en mendigos, para lesionar la sensibilidad de doña Esperanza Aguirre, quien en clara alusión a este colectivo social decía, que habría que echarles de las calles y quitárselos de encima porque afeaban la ciudad. O convertirles en delincuentes, que es peor. Mientras la clase dirigente, recicla el negocio repartiéndose las calles a su antojo, so pretexto de no sé qué pacto diabólico de “normativa europea” que se cuece en los grandes parlamentos donde el hambre, no tiene voz ni voto.

Está claro en qué se van a gastar el dinero del tan cacareado “remonte de la crisis”, en crear brigadas para perseguir a gente que viene huyendo del hambre. Es una pena que la indolencia no sea un delito., porque esto es de juzgado de guardia y ahora… como decía mi abuela Rosalía que en paz descanse, “pónganme ustedes este trompo en una uña y háganmelo bailar”, como si este país no tuviera más agujeros que tapar.
    
Indolencia es lo que abunda. Ahora resulta que… “los manteros” les quitan las ventas a las grandes tiendas de marcas prestigiosas, como si una clienta de la “Milla de oro” no supiera, y no quisiera, establecer la diferencia.

Regulad la actividad que es lo que toca, en lugar de crear brigadas para perseguir a gente que se gana la vida como sabe y buenamente puede. Aviso a navegantes, y este mensaje va para los parados que nos ofrecen pañuelos desechables en los trenes y semáforos, porque ya lo dice el dicho: "si las barbas de tu vecino ves pelar, pon las tuyas a remojar". No sea que ahora se inventen, que le quitáis el negocio a los supermercados.

Indolencia es lo que sobra: Ahora resulta que los “manteros” perjudican las ventas de una industria como la de los CD, a la que le quedan dos telediarios y medio. Es que estos del gobierno no se enteran. La música está en Internet y mucha ya es libre o a precios muy inferiores que el coste de producción de un CD pirata. Son los nuevos tiempos y a muchos artistas, que quieren llegar al gran público, no les queda otra que eliminar intermediarios.

¿Porqué, en lugar de perseguir a gente buena que se busca la vida honradamente, no destinan las autoridades que emanan del capital, esos mismos recursos a crear más brigadas para controlar la delincuencia de "guante blanco"? ¡Ah claro! esos, en su mayoría, tienen un color de piel que les hace respetables a ojos de la masa y que les permite medrar mucho más sin levantar sospechas. Mientras que la piel de los negros, nuestra piel, brilla con luz propia en la oscuridad de las mentes y las almas de demasiados políticos y acaudalados señores indolentes.

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