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La internan en un psiquiátrico por decir que Obama la seguía en Twitter

Una mujer afroamericana es retenida ocho días en un hospital psiquiátrico por insistir en que Obama la sigue en Twitter.
Por: Pedro Edu Hondo
Kam Brock es usuaria de Twitter, que utiliza para promocionar su música (Foto: ANDREW SCHWARTZ  NEW YORK DAILY NEWS)
Frecuentemente recibimos noticias del trato discriminatorio que muchas veces recibe la población afrodescendiente en los Estados Unidos de América, por lo que quizás este curioso relato no suponga realmente ninguna novedad. Pero ello no hace que el caso de esta mujer resulte menos escandaloso. La noticia fue publicada el mes pasado en el diario New York Daily News. El Departamento de Policía de Nueva York se ha negado a comentar los hechos.
Kam Brock, de 32 años de edad, nacida en Jamaica y residente en Long Island (New York), trabaja como empleada de banca comercial en el Banco Astoria. Es una persona algo excéntrica que tiene sueños de llegar lejos en el mundo del espectáculo. El infierno particular de nuestra protagonista comenzaba el pasado 12 de Septiembre de 2014, cuando circulaba por Harlem a bordo de su coche, un BMW modelo 325Ci. La policía de Nueva York la paró porque, según explica su abogado Michael Lamonsoff, tenía sospechas de que conducía bajo el efecto del consumo de marihuana. Los policías no encontraron marihuana al registrarlo, pero confiscaron el coche de todas formas.
Al día siguiente, Brock se dirigió al departamento correspondiente de la policía de Nueva York en Harlem para recuperar su coche. En una entrevista, admitía que se encontraba bastante “emocional” aquel día, pero insistía en que de ninguna manera es una persona con trastornos mentales. Sin embargo, según la demandante, los policías la esposaron y la metieron en una ambulancia con destino al hospital por considerarla mentalmente inestable.
“Lo siguiente que recuerdo, es que la policía se echaba encima de mí, el doctor me pinchó con una jeringuilla y perdí el conocimiento", ha explicado Brock, entre lágrimas. "Cuando me desperté, me estaban quitando la ropa interior y de nuevo me desmayé. Me desperté al día siguiente vistiendo una bata de hospital”.
Al hablar con los médicos del pabellón psiquiátrico del Hospital de Harlem, la mujer afirmó que el presidente Obama la sigue en Twitter. Al insistir en ello, decidieron que sufría delirios y posiblemente transtorno bipolar. Pero en realidad estaba diciendo la verdad, y acabaría presentando pruebas de ello en el pleito que le ha puesto al hospital.
Kam Brock vivió una terrible experiencia de ocho días en la institución mental, que incluyó inyecciones a la fuerza con potentes sedantes y dosis de litio, según los registros médicos obtenidos a través de la demanda presentada ante la Corte Federal de Manhattan. Declaró que los médicos no creyeron que el Presidente Obama la seguía en Twitter - a pesar de que Barack Obama sigue más de 640.000 cuentas, incluyendo la suya. También se mostraron escépticos acerca de que tuviese empleo en un banco, según muestran los documentos.
“Le dije (al médico) que Obama me sigue en Twitter para mostrarle el tipo de persona que soy. Soy una buena persona, una persona positiva. ¡Obama sigue a la gente positiva!”, explica Brock, cuyo usuario en Twitter es @AkilahBrock.
La cuenta de Twitter de Kam Brock (@AkilahBrock), que muestra que el presidente Obama sí la sigue en Twitter.
La documentación del tratamiento de choque que recibió en el Hospital de Harlem respalda su relato. “Objetivo: la paciente deberá verbalizar la importancia de la formación para el empleo y también afirmar que Obama no está siguiéndola en Twitter”, dice un documento. También se tomaba nota de “debilidades del paciente: incapacidad para aceptar la realidad, situación de desempleo”.
El despropósito llegó a tal extremo que el hospital cargó a Brock una factura de 13.637 dólares, que ella ahora exige en su demanda, como parte de la indemnización. Tras permanecer retenida durante ocho días en el hospital, Brock ha demandado a la ciudad y al Hospital de Harlem.
El abogado Lamonsoff dice que la raza puede haber sido un factor en la forma en que Brock fue tratada, y añade una pregunta típica de estas situaciones sin salida: “¿cómo actuar si te están diciendo que estás loco?”. Podríamos concluir que además de los prejuicios puramente raciales, éstos se mezclaron en una bola de nieve con prejuicios infundados sobre consumo de drogas, sobre su estado mental y sobre su situación profesional. Y quizás también sobre una mujer afroamericana en Harlem que conducía un BMW.
Durante ocho días, Brock asistió a terapia de grupo, soportó las inyecciones con sedantes y recibió litio y Lorazepam, según dice Lamonsoff que muestran los registros médicos. Cuando por fin la soltaron, los médicos no le explicaron por qué se la permitió salir. El Hospital de Harlem se negó, al igual que la policía, a comentar los hechos.
El Departamento Legal de la ciudad admitió a trámite la demanda de Brock. Al preguntarle sobre su batalla judicial, Brock comentaba con simpatía que este era su deseo: “¡Sígueme en Twitter! ¡Como hace Obama!". Al menos, el incidente tal vez le ha servido para aumentar el número de sus seguidores en la red social y así mejorar la promoción de sus trabajos musicales. Sí recibió numerosas muestras de apoyo en su cuenta y mediante el hashtag #IMNOTCRAZY.

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