Poema: Barcelona, de Antumi Toasijé

 BARCELONA

¿Te acuerdas del Nkosi Sikelel’ iAfrika, colgado de un balcón,
entre dos avenidas llenas de ruedas y un muchacho que gustaba llamarse Kemit,
sólo en la ciudad más gris del mundo llena de ruidos y su himno sonando?

¿Te acuerdas de las discusiones sobre los frutos del Islam con un amigo,
que casi te ofende y casi te salva la vida tres veces y casi la pierde dos veces,
cuando la ciudad más grande del mundo llena de ruegos casi te devora?

¿Te acuerdas del cumpleaños de Mandela como una razón para vivirte,
para revivirte para mirar tu piel y sentir que la vida tiene un sentido último,
para gritarles a los demás su inopia perfectamente trazada desde la caverna?

El primer libro de Soyinka comprado con las monedas arrebatadas al estómago.
¿Recuerdas cómo moría el hombre y como renacía el oculto hombre negro,
un hombre negro tapado por los pliegues del mundo monocromo y falsario?

¿Te acuerdas de un muchacho que desafiaba el cosmos con un transistor,
de pilas que son recargadas con rituales mágicos cerca de tomas de corriente,
y el Nkosi Sikelel’ iAfrika cultivando el sentido de su vida totalmente solo?

¿Los discursos de El-Hadj Malik El-Shabazz que se desprenden de una cinta,
gastada y llorosa que se atasca en el reproductor cubierto de polvo?
Te ruego no le interrumpas cuando mira el horizonte marítimo

como si todavía planeara algo...

Antumi Toasijé
Del libro: La bondad del Giroscopio

Madiba Nelson Mandela y Walter Sisulu en Robben Island


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