Ante la crueldad de una tiranía brutal

A estas alturas, todos los que hemos luchado en la oposición, los de dentro y los de fuera, y los de fuera-dentro como me estoy convirtiendo, estamos convencidos que Obiang Nguema Mbasogo es un personaje especial. Su carácter le convierte en una de las personas más crueles y dañinas que existen actualmente. No tiene empatía, no tiene miramientos, no calcula para hacer el mal y solo sabe solucionar las cosas usando la violencia o comprando a las personas.
Nvo Zang Okenve Mituy (Nvo Okenve Ndo).
Fuente: Redes Sociales.


La lucha llevada a cabo por los opositores guineanos parece en apariencia que no ha hecho mella en la dictadura. Con una persona como Obiang, que no tiene límites ni normas, la lucha política tiene graves limitaciones, grandes desafíos.

Y es que todas las personas normales conocen espacios limitados por donde no pueden transitar, tienen tabúes, tienen prohibiciones, tienen normas y tienen, las más de las veces, eso que se llama principios y que dirige nuestras acciones. Si alguien busca en Obiang algo de lo que las personas normales tienen, tenemos, incluyendo la empatía, se encontrará con un personaje vacío de principios y de prohibiciones. Y eso dibuja los rasgos de un monstruo. Si a eso se une que este personaje nunca ha sido limitado por nadie ni por nada y que en apariencia su poder no tiene límites, estamos ante un personaje que no es de este mundo humano. Algunos que viven dentro de Guinea creen que, ante esta realidad, es mejor dejar la lucha y que la naturaleza haga su trabajo. Es un grave error.


Desde sus colaboradores hasta su opositor más radical, conocen esta característica perversa del tirano. Y ninguno de sus colaboradores se atreve a disentir con él, todos le tienen miedo, incluyendo sus ministros más cercanos. Su hermano Armengol ha abandonado cualquier intento de llevarle la contraria en algunas materias.


Personas así son las más solitarias del mundo. Si el poder normalmente infunde soledad, el poder absoluto como el que parece disfrutar Obiang le hace una de las personas más solitarias del mundo: todos le alaban pero ninguno desea estar cerca de él. Obiang no tiene amigos. Ahora solo le queda su mujer, que por cierto ayer día 12 recibió honores de Jefe de Estado antes de subir a la tribuna de los dictadores para contemplar la fanfarria carnavalesca.


Con un tipo que no tiene límites, algunos creen que solo caben medidas drásticas, la violencia. Obiang reacciona las más de las veces matando moscas a cañonazos, siempre ataca a la oposición sin proporcionalidad y con violencia. No desea que la oposición exista ni siquiera con una baja proporción en la vida social y parlamentaria, solo desea el aniquilamiento total de cualquier cosa disidente. Con un tipo así, se entiende que muchos crean que sólo se puede hacer frente usando también la violencia. Puede que esos tengan razón.


Otros como yo pensamos que el poder total y aparente de Obiang se puede combatir con métodos no violentos. Y es que cuando se piensa que el poder que tiene Obiang ha sido dado por sus colaboradores y la población al someterse a él, se concluye que solo basta revertir el proceso de sometimiento y de obediencia para dejar a este personaje sin el poder absoluto que parece poseer.


Entiendo que resulta molesto decirle a un pueblo sometido que ese sometimiento tiene su base en ellos mismos. La mayor parte de los pueblos sometidos se sienten abatidos ante poderes absolutos, pero ignoran que la persona que posee ese poder es una persona humana, a veces con grandes limitaciones y que somos nosotros mismos, con nuestros miedos, los que damos poder al tirano obedeciéndole. Los puntos débiles de esta tiranía son enormes.


El desafío al poder, sea absoluto o relativo, es la base para quitar poder a los tiranos. Basta con no someterse, con ignorar ese poder, asumiendo los riesgos de que el dictador ordene encarcelarnos o matarnos, para que el poder que en apariencia es absoluto, empiece a desmoronarse.


En la medida en que los guineanos estemos dispuestos a sufrir el sacrificio que sea, estaremos más cerca de ser libres. Todo lo que hay que hacer ya, es desafiar al Dictador, dentro del país, dejando los discursos y reuniones. La lucha debe conocer un punto de inflexión importante, si queremos que Obiang el Cruel abandone el poder en Guinea después de tantos años de irracionalidad y opresión.


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