Guinea Ecuatorial: Mentiras, Trampas, Ignorancia y Caos.

Por: Nvo Zang Okenve Mituy (Nvo Okenve Ndo) 
Fuente: Redes Sociales 
El Estado de Guinea Ecuatorial en poder del dictador Obiang es un gran engaño. Es una gran simulación. Tenemos un señor que no es Presidente pero simula ser presidente, tenemos unas elecciones que no son tales, pero simulan ser unas elecciones, tenemos unos partidos que no lo son pero simulan ser partidos, tenemos unos generales que no lo son, pero simulan ser generales, tenemos un país que NO ES UN ESTADO pero simula ser un Estado, etc.

La dictadura ha impuesto la cultura según la cual lo que importa es LO QUE PARECE y no LO QUE ES en la realidad. La apariencia es lo que rige la vida en Guinea. Todos aparentan mientras la realidad se desdibuja.

Por otra parte los guineanos, como todas las personas, en general hacen las cosas según las expectativas que mantienen y no según lo que va a ocurrir en realidad. La expectativa es una suposición o predicción sobre el futuro. Cuando decimos suposición estamos indicando que no tenemos la certeza de una realidad conocida. La expectativa depende del nivel de formación y de información de las personas. En el caso de Guinea el nivel de formación es muy escaso y el nivel de información es prácticamente nulo.

Si esta es la situación en Guinea, mezcla de un proceder basado en las expectativas y con la cultura de la ficción como sustrato, podríamos sospechar que aquellos que crean ficciones usando de la mentira y el engaño, a lo mejor no estan tan equivocados en su proceder. Por ahora y tras mas de 30 anos, las ficciones se han ido sucediendo, sin solución de continuidad, dando la apariencia de algo continuo y real.

La preparación necesaria para alcanzar unas habilidades y conocimientos no tiene una recompensa merecida en un lugar donde la apariencia es la que rige la vida social. Si la formación y el buen hacer no están valorados, deja de tener sentido el esfuerzo necesario para alcanzar esa formación. De nuevo podría parecer que quizá sea mejor aprender a mentir y a engañar como hacen muchos para lograr un buen resultado social, al menos a corto plazo. La sociedad guineana actual no premia la bondad y el buen hacer ni castiga la maldad o la chapuza.

Esa realidad ficticia, que es el único interés de la dictadura, constituye el mundo virtual guineano. Sin embargo, aunque ese mundo virtual se parece desde fuera a la realidad que se simula, no funciona como el mundo real. Una ficción tanto tiempo mantenida y exaltada, ha dado lugar a un país en crisis permanente donde NADA FUNCIONA. Se han gastado enormes sumas de dinero para crear ficciones, tanto o más que lo que se podía haber gastado para crear una realidad real adecuada, que funcione finalmente para beneficio de los ciudadanos. Una realidad no ficticia supone una verdadera democracia, un verdadero desarrollo basado en la distribución equitativa de la producción nacional, en la sanidad y la educación que garantice una salud adecuada para todos y un nivel de formación elevado propio de un país que produce un barril diario de petróleo por habitante.

A pesar de tanta falsedad y engano, la ficción le ha estallado en la cara al dictador Obiang en varias ocasiones, mostrándole las miserias de su simulación perenne. La mentira no funciona, el Estado de mentira no funciona, el Pais no funciona. Los casos últimos de crisis de combustible ilustran este fenómeno: el dictador montó una empresa ficticia, Gepetrol, que no funciona, a pesar de la publicidad, a pesar de los derroches de dinero en edificios y en la corrupción del responsable Tahata, hermano de Constancia, la mujer del dictador. En cualquier realidad promovida por la dictadura, a poco que se escarbe un poco, se descubre la nada o la disfunción: mentir y engañar es un mal negocio.

Y este es uno de los mayores inconvenientes de montar un sistema basado en la mentira y el engano: QUE NO FUNCIONA. Puede que en ocasiones no importa mucho que algo no funcione, como pasa con algunas cosas en Guinea. Pero otras cosas deberán funcionar irremisiblemente, en caso contrario sobreviene el caos. Y caos es lo que tenemos en el país, a pesar de tanto alarde de actos gubernamentales externos. Por otro lado las muchas cosas que no funcionan, solo son sostenibles porque Obiang y los suyos han montado la dictadura. Le gente lo soporta por el miedo.

Aquellos que pensaban que se puede obviar el esfuerzo por el estudio y la preparación a cambio de usar de la mentira y el engano para triunfar, deben reconsiderar esa idea: la mentira y el engano no funcionan y son producto casi siempre de la ignorancia o de la incompetencia que quiere camuflarse y parecer lo contrario. Cuando no se sabe o no se puede, se recurre al engano para alcanzar objetivos altos.

Guinea es un caos donde no se sabe a que hora saldrá finalmente un vuelo, que documentos son necesarios para cada autorización ni que condiciones son necesarias para tener una bolsa de estudios en el extranjero.
Sin embargo un Estado es justo lo contrario a caos. Un Estado debe funcionar como una maquina, donde cada cosa esta en su sitio y funciona de acuerdo a lo que se ha programado, no importa el momento, el lugar o el funcionario que gestiona tal cosa en ese momento. Eso implica ajustarse a un procedimiento, a una ley, a un logos, a una racionalidad. Y todo esto es justo lo contrario de las mentiras, engaños e ignorancia. Un mundo de la falsedad es inhabitable por seres humanos dignos y libres.
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