El Coltan: la piedra de la discordia en el Congo

Portada del libro Coltán de Alberto Vázquez Figueroa
Por:  Jose E. Mosquera Berrio
Periodista y escritor colombiano
jemosquera@une.net.co
Ediciones B del grupo Zeta, publicó hace poco, en América Latina, otra edición de la novela “Coltán” del escritor español Alberto Vásquez-Figueroa, una obra que hace parte de los más de sesenta títulos que ha publicado este periodista, novelista y guionista de cine, nacido hace 76 años, en Santa Cruz de Tenerife, España. Un escritor prolífico, cuya infancia trascurrió entre las áridas planicies de Marruecos y las enigmáticas arenas del desierto del Sahara, dado a que su familia fue deportada por motivos políticos a África durante la dictadura de Franco. Por lo tanto, aquel pasado en aquellos confines africanos marcaron su vida y, desde luego, de allí se desprende que buena parte de su producción literario y periodística tenga una estrecha relación con el devenir histórico, político, económico y cultural de África.

Vásquez durante más de dos décadas como corresponsal de guerra y guionista de cine ha recorrido varias naciones africanas y de América Latina y, por ende, ha sido testigo de guerras y conflictos políticos y étnicos en diversas regiones de África y América. Por consiguiente, aquellas vivencias han quedado plasmadas en sus libros, en crónicas y artículos de opinión, publicados en la prensa española. Catorce de sus obras han sido llevadas al cine, entre las cuales, Ébano en la que habla del tráfico de esclavos en África, Manaos en la que aborda el problema de la esclavización de miles de trabajadores de las plantaciones de caucho en la amazonia brasilera, en las primeras décadas del siglo XX, entre otras.

En la novela Coltán hace una descarnada radiografía de las formas inhumanas como millones de congoleños semidesnudos excavan montañas de tierras en la búsqueda de Coltan en remotas aldeas del Congo, en África central, en donde se encuentran el 80% de las reservas mundiales y el 20% restante se halla en Australia, Brasil, Tailandia, Egipto, Sudáfrica, Nigeria, Malasia, Colombia y Venezuela.

Para Vásquez, el juego geopolítico por el control de la explotación y el comercio del Coltan en el Congo es casi que similar al que ocurre con las reservas de petróleo y gas en otras regiones del mundo. En su opinión, es una falacia que se diga que la guerra del Congo obedece a cuestiones meramente tribales, por el contrario, plantea que es el resultado de las disputas por el dominio del negocio del Coltan, en la cual están seriamente comprometidos gobernantes, políticos y militares de varios países de África central.

En el caso de las extracciones ilegales de Coltan en Brasil, en la novela cuenta cómo a través de concesiones de explotaciones madereras ficticias y de programas de protección del medio ambiente se encubren redes de traficantes, las cuales con el apoyo de ejércitos privados controlan la explotación y el tráfico ilícito de Coltan desde las selvas del Amazonas hacia los mercados externos. Lo curioso es que, tanto en Brasil como en Colombia, aún no existe una legislación que prohíba el tráfico indebido de este producto.

Coltan es el término científico como se conoce al compuesto de columbita y de tantalita, una piedra de color azul-verdoso que se ha convertido en un elemento preponderante para la fabricación de componentes electrónicos, teléfonos celulares y computadores.

Además, analiza cómo operan los grandes monopolios internacionales que se han formado alrededor del comercio de esta piedra de la discordia, la manera cómo se pelean la supremacía del provechoso negocio, los oprobiosos métodos y sobornos que utilizan para ganar adeptos y suministrar apoyo a los señores de la guerra para que protejan sus inversiones y exploten a miles de congoleños, pagándoles menos de 20 céntimos de euros al día para que encuentren Coltan en las entrañas de la tierra.

Entrelíneas pone en evidencia los enlaces y los intereses económicos que existen entre gobernantes, políticos, militares, grupos de guerrilleros y de mercenarios del Congo y otros países de África con empresas multinacionales de Estados Unidos, Japón, Canadá y Europa para controlar las grandes reservas de Coltan que hay en las regiones congoleñas de Ituri y Kivu, en la frontera con Ruanda, en donde se concentran las principales filiales del saqueo que operan desde Kenia, Zimbabue, Ruanda, Uganda y otros países de la región de los Grandes Lagos.

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