Artículo NSIBIDI: ¿Qué está pasando en Guinea Ecuatorial?



Por: Antumi Toasijé, Historiador
Director de www.wanafrika.org

Nsibidi* nº7 Hamle 12005 (Julio de 2005)


Guinea Ecuatorial lleva camino de convertirse en una muy triste anécdota política, mientras los procesos de democratización (Occidentalización democratizadora sin duda) avanzan en África, mientras los africanos y descendientes de africanos, recuperamos la dignidad y la serenidad perdidas, el pequeño estado  situado en pleno corazón tanto del continente africano como de quien les escribe, no ha conocido la libertad desde antes de que lo invadiese España. Guinea languidece en todos los aspectos entre el rancio Irredentismo de un dictador, Teodoro Obiang Nguema propio de una opereta de una época absolutamente pasada y la irresponsabilidad de algunos, (por fortuna aún no todos) dirigentes políticos de una oposición fragmentada y cooptada en no pocos casos por los intereses económicos.



Sí, Obiang y la cúpula de Guinea Ecuatorial vive en una época absolutamente a olvidar, pero no es la época de las gestas heroicas de la tradición, donde, (al menos en teoría) el dirigente era un hombre sin mácula, con una honorabilidad intachable y con un valor sobrenatural, sino la época del neocolonialismo temprano de los setenta y ochenta, cuando los dictadores se apresuraban a instrumentalizar la tradición siendo en realidad meros clones de los Gobernadores plenipotenciarios de las pomposamente denominadas "Colonias"; territorios bajo yugo, cabría decir. Pero los motivos de desasosiego no acaban aquí.

A finales de abril de este año asistíamos con asombro al estrambótico espectáculo de la desaparición y posterior reaparición o mejor aún, regreso, de un pseudo-segundo exilio en Croacia de Severo Moto, líder del Partido del Progreso y del Denominado "Gobierno en el Exilio de Guinea Ecuatorial". Las explicaciones, propias de una película de espionaje no dejan lugar a dudas, Guinea Ecuatorial sigue siendo, a nuestro pesar, terreno para dejar volar la imaginación más febril. Días antes, el 14 de abril, Amnistía Internacional había denunciado una vez más las condiciones del penal de Black Beach, cuyo nombre parece merecer situarse en el peor ranking mundial, junto a Sing-Sing y Alcatraz. En medio, las denuncias de los altos mandos del ejército por los "modos" de Obiang y al cierre de la edición las detenciones y las liberaciones de políticos y mercenarios se suceden, en un orden cuya lógica se le escapa incluso al mejor informado.

Mientras tanto, en la sombra, operan los intereses de la mayor riqueza y condena de Guineo-Ecuatorianos, el petróleo, bendito y maldito. Los nostálgicos españoles de los pingües beneficios de la "colonia" se rasgan las vestiduras porque REPSOL en época de Oscar Fanjul, despreció el crudo Guineano, los afro-centrados no podemos sino congratularnos de que España no se saliera con la suya, porque puestos a elegir, da igual quien usufructúe África si no es africano. Todo estaría en su sitio, con Estados Unidos configurándose como nueva potencia neocolonial, si no fuera porque de ese lamento ibérico por el petróleo perdido surgen todo tipo de maniobras internacionales, económico-político-militares que sólo pueden seguir guineólogos a tiempo completo, pero que en ningún caso benefician a la sufrida y paciente población. Como muestra un botón: Moratinos visita Guinea con una maleta llena de millones de la que salen abrazos en los funerales de los Papas.

Es difícil hacer un diagnóstico del terrible retraso político en Guinea, sin caer en la crítica fácil o interpretar que el único culpable es aquel cuya cabeza es más visible, esa viene siendo la simplista visión que lo empaña todo, algo que todo historiador debe evitar. Es evidente que el Gobierno de Guinea Ecuatorial en su conjunto, con sus elementos más o menos interesados en el actual estado de cosas y sus elementos renovadores, ha perdido el tren de la iniciativa que podría haberle otorgado ser el mayor productor de riqueza porcentual de África, condenando a los guineanos a vivir anclados en un régimen de valores cercano al Franquismo español y que se ha demostrado inútil, y sobre todo peligroso, además de inhumano. Perdidos en estrategias para socavar las fuerzas políticas emergentes y al mismo tiempo salvar una situación insostenible, en una huída hacia adelante que siembra el camino de torturados y muertos, olvidan las oportunidades que la coyuntura podría otorgar a pesar de todos los pesares. Por su parte, determinada oposición demuestra tener poca imaginación política al seguirle el juego a los intereses occidentales como alumnos avezados, abandonando todas las alternativas africanas de reconstrucción en pos de un modelo político ultra-europeo.

Por tanto, no quisiera con estas palabras incitar una vez más al intervencionismo político Europeo-Noerteamericano, el error en el que tantas veces caemos. Es una grave ingenuidad pensar que cualquier país Occidental va a sacar a la población guineana del agujero en el que le ha metido la dictadura sin pedir el pago que considere justo a cambio. Si el problema de Guinea es un asunto africano, éste deberá tratarse en África, en una mesa africana, en profundidad y sin dar oportunidad a los mercenarios del petróleo a que encuentran la ocasión para dirigir nuestros pueblos una vez más, bajo la excusa de cualquier noble ideal.

*Nsibidi fue la revista online de la Asociación de Estudios Africano y Panafricanismo editada entre 2004 y 2005.

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