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Burkina Faso: El hartazgo social resuena en toda África: ¡Fuera Blaise Compaoré!

La criminal Dictadura de Compaoré ha venido
contando con amplios respaldos institucionales


CADTM

Traducido para Rebelión por Caty R.

Un suceso semejante a una mala película de serie B incendió el polvorín… Para entender lo que ocurre en Koudougou, hagamos un breve repaso de la situación.

Todo empezó por una pelea entre dos jóvenes estudiantes, una chica y un chico de un instituto de Koudougou (tercera ciudad del país a 150 kilómetros de Ouagoudou, la capital). El chico propinó un par de bofetadas a la muchacha y ésta, que era la novia de un policía, presentó una denuncia. Hasta aquí todo normal. Pero resulta que el chico, Justin Zongo, no respondió a la demanda, lo cual irritó al policía novio de la víctima, que decidió ir a buscar a Justin mientras estaba en plena clase para llevarle a la fuerza a la comisaría, transgrediendo el hecho de que las fuerzas «del desorden» tienen prohibido actuar en los centros escolares sin autorización previa. Una vez en la comisaría, golpearon al joven estudiante como de costumbre antes de soltarlo. Entonces el joven buscó ayuda advirtiendo al procurador de Koudougou de la situación, quien citó y apercibió al policía. Éste volvió a buscar a Justin Zongo y lo arrastró a la comisaría donde volvieron a golpearlo. El estudiante no se recuperó de la paliza y murió a consecuencia de sus heridas después de que lo llevaran al hospital.

Sus compañeros de clase, que habían seguido de cerca el asunto, organizaron una marcha hasta la gobernación de Koudougou. Allí el gobernador declaró que la muerte se había debido a una meningitis y un acta de defunción emitida a toda prisa confirmaba la versión oficial. Dicha acta no puede dejar de recordarnos la de Thomas Sankara, en la que se podía leer «fallecido de muerte natural…»


Injusticia y represión
El 24 de febrero, frente a esa injusticia flagrante, los estudiantes se amotinaron y prendieron fuego a la gobernación, a la comisaría y a una decena de vehículos. Los policías nacionales destinados en Koudougou (que disponen de una base en esta ciudad desde hace poco «para mantener a raya a la población» que desde el asunto de Norbert Zongo es conocida como la «rebelde» de Burkina Faso) prestaron mano dura a la policía local. Abrieron fuego y mataron al hijo de un comerciante. Inmediatamente toda la ciudad se levantó y se opuso a las fuerzas del desorden. Después, rápidamente, el movimiento se extendió a las ciudades vecinas de Poa, kindi, Léo, Réo y todos los alrededores antes de llegar una semana después (el 7 de marzo) a las ciudades de Bobo Dioulasso y Ouahigouva, en el norte del país. Los jóvenes prenden fuego a las comisarías en señal de protesta contra la barbarie policial. Las cifras oficiales son de 6 muertos, numerosas comisarías quemadas y policías cazados en algunas ciudades.


¡Y aumentan las tensiones!
Para calmar los ánimos, sobre todo en pleno FESPACO (Festival Panafricano de Cine de Ouagoudou), las autoridades no escatiman medios. Además de la represión decidieron cerrar los institutos, las escuelas y las universidades por miedo a que el movimiento tome un cariz revolucionario al aroma de jazmín. También han establecido un comité de sabios en Koudougou y utilizan a los jefes tradicionales, en la actualidad auténticos esbirros del régimen, para que se reúnan con las asociaciones de estudiantes y los apacigüen.

Pero los jóvenes parecen decididos. Mientras que el 7 de marzo debían reanudarse las clases, en Koudougou se organizó una gran sentada en la que se votó por una huelga de 72 horas para reclamar justicia para los compañeros asesinados durante las revueltas. En Ouagoudou, convocada por los partidos de la oposición, se organizó una manifestación seguida de un mitin en la plaza de la Revolución. Así, la jornada del 7 de marzo fue muy agitada por todas partes del país. En una decena de localidades se hicieron marchas y se quemaron las comisarían, se arrasaron los edificios públicos, se levantaron barricadas y se organizaron huelgas y manifestaciones.

Además el 11 de marzo, al llamado de la Asociación Nacional de los Estudiantes de Burkina (ANEB), se ha organizado una manifestación contra la impunidad y paras el procesamiento de todos los actores de ese horrible crimen. Partiendo de la Universidad de Ouagoudou, 7.000 estudiantes se pusieron en marcha hacia la sede de la Dirección General de la Policía Nacional. Rápidamente bloqueados por la policía en la avenida Charles de Gaulle, que lleva al centro de la ciudad, los estudiantes se organizaron en un frente y se dirigieron a las comisarías de los barrios para quemarlas. Durante la marcha muchos estudiantes resultaron heridos por los lanzamientos de piedras y gases lacrimógenos. Unas veinte personas fueron arrestadas. Durante la manifestación se lanzaron numerosas consignas dirigidas directamente contra Blaise Compaoré y su camarilla. Así, parece que el movimiento se extiende en torno a reivindicaciones que sobrepasan la muerte del joven Justin Zongo.

Desde el principio del movimiento, y en pleno FESPACO, los chicos de Facebook, intentan ampliar las reivindicaciones, en particular con la creación de un perfil «Fuera Blaise Compaoré» (1), donde llaman a la reanudación de las movilizaciones alrededor de la rotonda de los cineastas, lugar simbólico en pleno festival cinematográfico. Pero se ha presentado poca gente. Sin embargo el FESPACO parece un momento ideal para manifestar el malestar social…

En la actualidad la juventud burkinesa sigue en la calle, pero es difícil predecir qué pasará los próximos días si el resto de la población no se moviliza junto a ellos. Mientras la huelga de 72 horas de Koudougou llega a su fin, se acaba de decidir otra, también de 72 horas, en Ouagoudou. «Las fuerzas críticas» compuestas por asociaciones y partidos políticos de oposición que desempeñaron un papel importante en el movimiento de protesta que siguió al asesinato del periodista Norbert Zongo no constituyen un motor de resistencia en los últimos años. Actualmente, aunque todavía tienen una fuerte capacidad de movilización, se limitan a condenar los hechos y no intentan construir una relación de fuerzas a favor de las poblaciones y extendiendo las reivindicaciones.


¡Fuera Blaise Compaoré!
¡24 años de dictadura e impunidad! ¡Ya basta! ¡Fuera Blaise Compaoré! Entronizado por medio de un golpe de Estado y el asesinato de Thomas Sankara, Blaise Compaoré sigue allí y piensa permanecer. Elecciones amañadas, cambio de la constitución, nada parece detenerle. «Reelegido en noviembre (¡por el 80% de los votos emitidos!), tras un polémico escrutinio de sólo un millón y medio de votos en un país que cuenta con 16 millones de habitantes, ahora Compaoré pretende modificar la constitución para poder conservar su sillón indefinidamente» (2).

Sillón que debe a sus amigos de la Francáfrica, quienes desde hace algunos años le han conferido el estatuto de viejo sabio y de artífice de la paz en la subregión, y a sus amigos de Washington, que han felicitado a Burkina calificándola de «buen discípulo del FMI». El buen discípulo para el FMI es el que paga sus deudas y aplica las reformas económicas preconizadas por la institución, sin preocuparse de sus impactos sobre la población. Ciertamente Blaise Compaoré, desde ese punto de vista, es un discípulo modélico. En 2009, la deuda pública externa de Burkina Faso sobrepasaba los 2.000 millones de dólares (3) frente a 832 millones de dólares en 1990. En 2009 el pago de la deuda se elevó a 52,3 millones de dólares.

En veinte años la política de Blaise Compaoré ha multiplicado por 2,5 la deuda pública exterior del país. Al mismo tiempo inició un programa de auténtico desmantelamiento de los servicios públicos con la firma, en 1991, del primer plan de ajuste estructural.

Como sus compadres del Norte de África, en la actualidad Compaoré tiene motivos para preocuparse, la juventud burkinesa parece determinada a acabar con ese larguísimo reinado. «El mundo es una aldea global y los ecos de las luchas contra los regímenes dictatoriales del norte de África resuenan en las conciencias de los jóvenes de Burkina. El contagio de las revoluciones tunecina y egipcia amenaza a Burkina por la similitud de sus largos reinados y las prácticas de los poderes» (4).


Notas:
(1) http://fr-fr.facebook.com/people/Blaise-Compaor%C3%A9-D%C3%A9gage/100001959026599
(2) http://survie.org/francafrique/burkina-faso/article/burkina-faso-la-france-doit-cesser
(3) Burkina Faso en cifras, 2010. INSD. http://www.insd.bf/fr/
(4) http://www.independant.bf/article.php3?id_article=1750?&sq=arti
Zinaba Aboudou Rasmane es militante de ATTAC/CADTM Burkina Faso y Pauline Imbach es militante del CADTM Belgique

Fuente: http://www.cadtm.org/Burkina-Faso-comme-un-ras-le-bol

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