¡Todo es posible en África!


Por: Antumi Toasijé, Historiador
Director de wanafrika.org

El mundo acompaña al noble pueblo egipcio en su victoria histórica sin parangón, y se felicita por su determinación en una lucha firme pero pacífica, realmente democrática, popular y de base. Ayer era un día de enorme decepción, Hosni Mubarak parecía aferrarse al poder de un modo irracional intentando una última maniobra de permanencia, sin embargo hoy se ha demostrado que la fuerza de las masas es capaz de conseguir lo imposible. Si bien es cierto que se produce una incertidumbre por el proceso post-Mubarak y que el jefe de los servicios de información y vicepresidente Omar Suleimán no inspira suficiente confianza entre los verdaderos demócratas, es evidente que la suerte está echada y el proceso no tiene marcha atrás.

¿Debemos felicitarnos por el papel de Estados Unidos? En primer lugar se deber ser consciente de su tradición de promoción y apoyo a los más execrables regímenes del mundo, por no decir que ellos mismos presentan descomunales carencias en materia de derechos elementales, pero también hay que reconocer cual está siendo su papel en esta situación. Sería muy fácil seguir con el discurso antiamericano de siempre, pero una cosa es evidente, la administración norteamericana no se ha puesto a la contra y de hecho ha acompañado el proceso de un modo abierto y también secreto que probablemente no conoceremos en su totalidad hasta pasado un tiempo. Entiendo que esto sólo ha podido ser así porque Barack Hussein Obama ocupa la presidencia. Esperemos que el tiempo señale que el discurso pronunciado hoy por Obama no es mera retórica y que realmente apoyan las aspiraciones de libertad de Tunecinos, Egipcios y ojalá también de otros tantos países como Guinea Ecuatorial que esperan su momento. 

Por eso y por encima de todo, debemos felicitarnos por ver este día en África. Sí, África, debo recalcarlo porque, en su cobertura de la noticia, los medios de comunicación se esfuerzan por presentar a Egipto como un país de Oriente Medio, lo cual me recuerda cómo en la academia eurocéntrica se estudia que la civilización egipcia "es asiática". Túnez y Egipto son países con una fuerte tradición cultural y lazos políticos y económicos con el mundo árabe no cabe duda. Forman parte de ese mundo árabe con centro cultural en Oriente Próximo, pero también son países africanos con asiento en la Unión Africana y relaciones interafricanas que deberán valorarse a la hora de una reconfiguración del mapa de la democrácia en nuestro continente.

Por mucho que la hipocresía de las instituciones españolas sea tan descomunal que mientras aparentan apoyar la revolución siguen promoviendo con total descaro visitas oficiales que dan cobertura a un dictador como Obiang con una tradición de desprecio a los Derechos Humanos mucho peor que la de Mubarak. Por mucho que el desconcierto y contradicciones del neocolonialismo europeo den que hablar a su propio presidente Van Rompuy, quien afirmó que "ha habido demasiadas voces" en Europa ante este asunto, la realidad es que cuando las fuerzas populares internas hablan poco importan las maniobras externas. Que tomen nota los dictadores como Teodoro Obiang Nguema, pero que tomen también nota las intituciones españolas; es posible que se arrepientan de haber dicho con total descaro y desprecio hacia los padecimientos del pueblo guíneoecuatorial que una visita parlamentaria a Guinea es "buena para los intereses de España", ¿cómo quedarán el día en que el también noble pueblo guineano tome la libertad entre sus manos?  Esto es lo que comentan hoy los jóvenes de Guinea en los foros de Internet, y prometen no olvidarlo. Porque la Historia no perdona y a partir de ahora todo es posible en África.


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1 Comentarios
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Sin duda vivimos días emocionantes en relacionado con los rapidísimos y contundentes cambios sociales y políticos del mundo... pero creo que demos ser muy cautelosos en sacar conclusiones de un proceso que apenas está empezando y todavía no sabemos en que acabará. Pero aún así me reafirmo en que vivimos los momentos más transcendentales de la historia humana, más que la caída del muro de Berlín y el comunismo, de consecuencia que todavía no somos capaces de calibrar.

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