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La difícil tarea de escribir sobre (y en) Guinea Ecuatorial



Por: Jeffrey Abé

El pueblo guineoecuatoriano, como todo pueblo negroafricano, ha tenido que afrontar falsas creencias arraigadas en las conciencias de muchas personas. A lo largo de la historia y debido al racismo y etnocentrismo, se ha llegado a sostener que las personas negras eran intelectualmente inferiores, por lo que se consideraba una utopía que un negro pudiese crear algo artísticamente válido y estéticamente bello. ¿Cómo iba a crear algo válido alguien que no valía? ¿Cómo iba a crear algo estéticamente bello alguien que no lo era? Algunas personas hubiesen puesto la mano en el fuego asegurando que una persona negra nunca sería capaz de escribir un libro.

Pero el pasado está ya escrito, y nos dice que en la historia reciente de África, la labor realizada por los escritores ha sido uno de los motores más importantes en materia de creación artística. Actualmente, muchos africanos como Chinua Achebe, Léopold Sédar Senghor, Cheikh Anta Diop, y, un largo etcétera, son admirados por su forma de pensar y escribir. Ellos han sido, son y serán la mejor respuesta a semejantes teorías absurdas.

Centrándome en Guinea Ecuatorial, el señor Donato Ndongo-Bidyogo es, con toda seguridad, el escritor guineoecuatoriano de más renombre. Y es que Donato, además de demostrar en sus obras su altísimo nivel lingüístico, es el responsable del libro Antología de la literatura guineana (1984), obra cuya finalidad es definir detalladamente las particularidades de dicha literatura (relación entre africanidad e hispanismo, influencia de la tradición oral, etc). De hecho, la temática de las obras de los autores guineoecuatorianos, suele estar inevitablemente ligada a la experiencia histórica del país y la idiosincrasia de las personas que lo forman (africanidad - hispanidad, conflictos étnicos, exilio, esperanzas, etc).

Asimismo, el libro de Donato reúne y cita a los escritores que, hasta el momento, formaban el elenco literario de Guinea Ecuatorial. La Antología de la literatura guineana, en la que se clasifica a los diversos autores según el género literario en el que se desenvuelven ,es, pues, una obra con un objetivo generoso y necesario: dar sentido, forma y una identidad sólida a la literatura guineoecuatoriana.

Dicho esto, es importante mencionar otros libros que, sin buscar necesariamente la misma unidad que Donato con su Antología de la literatura guineana, son importantes por determinadas razones. Cuando los combes luchaban, de Leoncio Evita, se considera la primea novela escrita por un autor guineoecuatoriano. De la misma manera, la importancia de Ekomo, de María Nsue Angüe, radica en el hecho de ser la primera novela escrita por una mujer de Guinea Ecuatorial. Mención aparte merece Las tinieblas de tu memoria negra, de Donato Ndongo-Bidyogo, seguramente el clásico por excelencia de la literatura guineoecuatoriana.

La versatilidad de los escritores guineoecuatorianos está al mismo nivel que la calidad de sus obras, es decir, es muy alta. Así, podemos encontrar bastantes casos como el de los escritores Juan Tomás Ávila Laurel, César Mba Abogo o Francisco Zamora Loboch –por citar algunos-, que se desenvuelven fácilmente en distintos géneros literarios.

Si uno analiza la historia de Guinea Ecuatorial. comprueba rápidamente que los escritores no han gozado de libertad para crear y opinar libremente sin atenerse a unas más que posibles consecuencias (amenazas, detención, encarcelamiento, tortura, asesinato).

En este sentido, creo que resulta muy adecuado citar unas palabras del libro Un guardia Civil en la selva del escritor catalán Gustau Nerín, en las que un ciudadano guineoecuatoriano recuerda el riesgo que suponía para los nativos escribir una simple nota (imaginad un libro…) en tiempos de la colonia española. Dice así:

“En los cincuenta, el guardia civil que te encontrara un escrito con un nombre, una anécdota, podía perseguirte, podía matarte. Por eso la gente era reticente a escribir y sólo queda la historia oral. Si tenías una carta o lo que es peor, una nota, te cogían y te decían: ¿Tú escribiste una carta con quién? Tú no puedes escribirlo solo, ¿quién la escribió contigo? Y te llevaban a Bata a la prisión. Por eso sólo queda la historia oral. Querían que la gente no recordara”.
Esto ocurría en tiempos de la colonia española, pero es que años más tarde, una vez Guinea Ecuatorial consiguió la independencia (1968), las cosas no cambiaron. El hecho de que el nuevo país presidido por Francisco Macías Nguema –primer exponente del nguemismo- fuese concebido en los parámetros de un Estado dictatorial, no hizo más que continuar con la absoluta prohibición a la hora de manifestar una opinión simplemente crítica. Ramón García Domínguez, profesor español que ejerció su trabajo en Guinea Ecuatorial al poco de obtener Guinea la independencia y autor del libro Guinea. Macías, la ley del silencio, explica en dicha obra el sigilo con el que debió fraguar su libro de la siguiente manera:

“He de dejar bien sentado, y no está en mi ánimo exagerar lo más mínimo, que la más pequeña sospecha sobre la labor oculta que yo estaba realizando, así como el descubrimiento del más pequeño papel en que yo apuntaba mis pesquisas, hubiese sido suficiente para liquidarme”.
En la sociedad guineoecuatoriana, seguramente la palabra de los escritores es la que, junto con la de los políticos, tiene un mayor potencial para denunciar la desfavorable situación sociopolítica en la que está sumido el país. Esto no quiere decir que los intelectuales guineoecuatorianos vayan a ser los responsables directos de determinados cambios sociales, puesto que como sucede actualmente, hay escritores y políticos trabajando en la Administración del Estado, plenamente capacitados para contribuir al desarrollo de Guinea Ecuatorial, y, lo que hacen es, desde su cargo, perpetuar el sistema dictatorial del país.

Como comprenderéis, ya se puede crear la Biblioteca Nacional de Guinea Ecuatorial, que si no se respetan los derechos humanos más básicos, y en este sentido los derechos relacionados con el libre pensamiento, si yo no puedo encontrar en dicha biblioteca las obras de los autores que en sus libros abordan la situación sociopolítica del país desde un punto de vista crítico, la biblioteca, simplemente por su función, va a ayudar a aumentar el nivel cultural de Guinea Ecuatorial, pero no va a ofrecer a nadie la posibilidad de leer una obra que desafíe el orden establecido en la sociedad guineoecuatoriana–dictadura/nguemismo-. No os dejéis engañar por falsas apariencias. Mumia Abu-Jamal dice en su libro Brota la vida que “Seguramente cada día de tu vida habrás oído hablar de la libertad de opinión y de la libertad de prensa. Pero, ¿qué significa esa libertad sin la libertad para leer o escuchar lo que deseas?”. Ese es exactamente el estilo de planteamiento que quiero transmitiros.

Una vez lograda la independencia, los escritores (y personas en general), conociendo las desventuras de la gente que iba mostrando su disconformidad con la situación sociopolítica en la que se estaba concibiendo el Estado por parte del dictador de turno y los suyos, se vieron obligados en su mayoría a exiliarse, es decir, a abandonar su tierra si querían simplemente vivir tranquilos. Es lo que el escritor guineoecuatoriano Juan Balboa Boneke denominó “generación perdida”, es decir, toda esa generación de personas que lamentablemente Guinea Ecuatorial perdió debido al exilio (muchas de ellas en contra de su voluntad).

Las represalias no recaen únicamente sobre los escritores guineoecuatorianos honestos, sino sobre toda persona que debido a sus facultades, trabajos u opiniones, represente un peligro potencial para el sistema establecido por la dictadura. Así, personas como el profesor suizo Max Liniger- Goumaz, reconocido como máximo investigador mundial de Guinea Ecuatorial, fue expulsado del país y declarado persona “non grata” (a pesar de haber aportado mucho con sus trabajos al conocimiento de las etnias que forman Guinea, especialmente la fang).

Citando de nuevo al pantera negra Mumia Abu-Jamal, considero que tiene mucha razón al afirmar en su libro Brota la vida que “El escritor que recibe subvenciones del Estado es el escritor que dice lo que todo el mundo quiere oír: las cosas permitidas. Es evidente que incluso en nuestra época, aquéllos que escriben sátiras, críticas sociales, o trabajos de opinión pueden ser condenados, amenazados y sentenciados a muerte a causa de sus trabajos”. En este sentido, Guinea Ecuatorial es un ejemplo perfecto (como lo son otros muchos países).

A pesar de todo, recientemente (en 2011), Guillermina Mekuy, secretaria de Estado para Bibliotecas, Archivos, Museos y Cines, no ha dudado en afirmar, en el marco de la celebración del II Festival de Cine Africano de Guinea Ecuatorial, que "Guinea Ecuatorial es un país que avanza y vamos a seguir apostando con fuerza por la cultura". Sabe y sabéis perfectamente que no es así. Un país que apuesta fuerte por la cultura no encarcela ni asesina a las personas que muestran una opinión crítica respecto a la eficacia de su gobierno, ni tiene prohibida la entrada a su territorio a algunos de sus escritores por el contenido de sus obras, ni declara persona “non grata” a uno de los estudiosos que más ha contribuido al conocimiento del país, ni veta la entrada de observadores internacionales cuando se celebran elecciones, ni...

¿Los espectadores que acudan al II Festival de Cine Africano de Guinea Ecuatorial van a tener la oportunidad de ver películas como “Xala” del director africano Ousmane Sembène, en la que se critica a la élite dirigente corrupta de su país?¿En la Biblioteca Nacional de Guinea Ecuatorial voy a poder encontrar libros que induzcan a la revolución popular de los pueblos oprimidos? Esas son las preguntas que hay que hacerse.

Más allá de las discrepancias que pueda tener con la forma de interpretar la situación cultural del país con Guillermina Mekuy, lo cierto es que Guillermina ha sido una de las revelaciones literarias más importantes del país en los últimos años.

Antes he nombrado a María Nsue Angüe, pero, si hay que resaltar la contribución -des del exilio- de una mujer a la literatura guineoecuatoriana, por su análisis de la situación de la mujer africana y de Guinea Ecuatorial en particular, así como por su compromiso con el empoderamiento de dichas mujeres, sin lugar a dudas, la elegida es Remei Sipi Mayo. Ciertamente, las dos son autoras comprometidas con la promoción de la mujer en la sociedad, según mi punto de vista, la diferencia más notable (dejando de lado las posiciones políticas de cada una, ahí realmente está la diferencia…), es que mientras que a través de la novela, María Nsue realiza una escritura cuyo objetivo es buscar la belleza estética del lenguaje y reflejar los elementos mágicos de la espiritualidad negroafricana, Remei aborda la situación de la mujer mediante el ensayo (recomiendo su libro Inmigración y género. El caso de Guinea Ecuatorial).

Fernando Muakuku Rondo Igambo, autor del excelente libro Conflictos étnicos y gobernabilidad: Guinea Ecuatorial, entra en el grupo de escritores pertenecientes a dicha “generación perdida”. Muakuku, es el escritor guineoecuatoriano que hasta el momento me ha sorprendido más. Sin entrar a valorar su forma de escribir –que también me gusta-, lo que más me ha llamado la atención es su valentía a la hora de abordar específicamente a través de sus ensayos los temas más tabúes de la sociedad guineoecuatoriana (cuestiones políticas y culturales). Admiro, también, la honestidad, justicia, respeto , unidad y esperanza que percibo en sus palabras cuando habla sobre el porvenir de Guinea Ecuatorial y África.

Las restricciones establecidas por la dictadura nguemista en materia de libre opinión y creación artística acarrean unas consecuencias nefastas para el desarrollo cultural del país, puesto que las personas, aun teniendo las capacidades para desarrollar una idea, posiblemente no vayan a poder llevarla a cabo si no encaja dentro de los códigos permitidos en la sociedad.

¿Imagináis la fuerza que podría tener Guinea Ecuatorial si su gente pudiese decidir por su cuenta y crear libremente? Y es que ya lo dice Fernando Muakuku Rondo Igambo en su libro Pobreza, desarrollo y globalización en el Sur del Sur: “Una sociedad libre explota mejor sus iniciativas y es más competitiva”.

Incluso con todo lo expuesto aquí, Guinea Ecuatorial ha visto nacer en su tierra a filósofos de la talla del señor Eugenio Nkogo Ondó, políticos de la nobleza de Edmundo Bosió Dioco, periodistas del nivel de Donato Ndongo y Francisco Zamora Loboch, grandes poetas como Justo Bolekia Boleká, cantantes como Piruchi Apo, etc.

Definitivamente, el pueblo de Guinea Ecuatorial es un pueblo grande. ¡VIVA GUINEA ECUATORIAL! ¡VIVA ÁFRICA!

(Dedico este texto a la memoria de todos los guineoecuatorianos asesinados impunemente).


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