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Cotonou, el simposio de la perfección imperfecta


Por: Eugenio Nkogo Ondó, Filósofo
     
Entre el 16 y el 20 de noviembre de 2010, tuvo lugar en Cotonou, República de Benin, un simposio cuyo tema monográfico fue la celebración del 50 aniversario de la independencia de 17 países africanos. Entre las personalidades asistentes a la efeméride figuran los nombres de la señora Samia Nkrumah, la hija  del Dr. Kwame Nkurmah, los hermanos Okito y Juliana Lumumba; Justine Kasavubu, Françoise Ki-Zerbo,  el científico Lee O. Cherry, el profesor y diplomático Cruz Melchor Eya Nchama. Tras requerir información a este último sobre el encuentro, en un e-mail del 5 de febrero de 2011, me asegura: “referente al simposio de Cotonou, desde el punto vista de la organización fue perfecto, desde el punto de vista de debates de fondo fue perfecto, desde el punto de vista de personalidades que asistieron fue histórico.” Y me confirma que fue una reunión organizada por el eminente profesor Albert Tevoedjre, antiguo director adjunto de la Organización Internacional de Trabajo, antiguo enviado de Kofi Anan a Costa de Marfil y actual Mediador de la República de Benin (Defensor del Pueblo u Ombusman) que, habiendo nacido en 1929, es autor de más de 50 obras y numerosos artículos.

Contemplado desde una óptica diferente, se constatará que afirmar en principio que el simposio haya sido perfecto, desde el punto de vista de su organización, por el mero hecho de haber sido una iniciativa del ilustre profesor, es una conclusión anticipada o mecánica que no tiene viso de ser un razonamiento o silogismo que tienda a establecer ninguna verdad, sino todo lo contrario. La historia actual nos demuestra que todas las organizaciones internacionales están excesivamente manipuladas por las grandes potencias. La misma ONU está al servicio de los Estados Unidos de América y de los países occidentales. Si Kofi Anan no ha hecho nada ni por África, ni siquiera por su propia tierra de origen, Ghana, ¿qué papel representó su enviado, el profesor Albert Tevoedjre en Costa de Marfil? ¿De qué manera habrá corroborado a que el simposio se encaminara a descubrir las verdaderas causas del atraso que actualmente amenaza a África?

Cualquier observador crítico intuye que esa aparente perfección con la que se pretende pintar dicho simposio se desvanecerá enseguida y se convertirá en una farsa o en una imperfección, ante la vaciedad con la que se plantea los problemas que impiden el desarrollo de los países africanos, cuyo testimonio nos aportan los dos documentos:  
  1. « Symposium International: l´audace, unique défi pour une Afrique nouvelle: rapport général » (Simposio Internacional: audacia, único reto para una nueva África : informe general).
  2. « Manifeste du Cinquantenaire , première édition” (Manifiesto del Quincuagenario, primera edición).
El primer documento, interrogando lo que han hecho los africanos de sus sueños de libertad,  de grandeza, de renacimiento, ofrece el balance final en estos cuatro grandes pilares:

El Primer marco de referencia se titula: Audacia de la confesión y de la ruptura.
Aquí se incluye: 
  • El error del mimetismo
  • Encerramiento en nosotros mismos.
  • Las guerras en las que nos implicamos...
Este panorama tan superficial descarta la posibilidad de entrar de lleno en el tema. Cualquier análisis objetivo nos revela que  los pueblos africanos son víctimas de las guerras imperialistas, así recordamos. por ejemplo: las de Biafra, provocada por la famosa Shell; de Rwanda, alentada por los franceses (Fançois-Xavier Verschave, Complicité du génocide? La politique de la France au Rwanda), de Angola, subvencionada por los americanos, de la actual república de Costa de Marfil, declarada y apoyada  por Francia, etc. etc. Este debería haber sido objeto de un largo debate en el simposio...
  • La verdad del africano no está en otra parte sino en él mismo... 
Esto sería el deseo de la voluntad general de la inmensa mayoría de los africanos, pero, a estas alturas, la realidad es otra. Curiosamente aquí se evita emprender un estudio del  impacto destructor del neocolonialismo exterior e interior en África desde hace 50 años... Este tenía que ser otro de los temas claves del simposio, pero da pena que no ha sido el caso.

“Cuando todos los hombres piensan de misma forma, esto significa que no se piensa mucho” (Walter Lippman).

Esta cita se empaña en una simple enumeración de las consecuencias de la parálisis que arruinan a los países africanos, pero se observa que el simposio ha sido incapaz de indagar las causas de la grave situación. ¿Quién es realmente el patrocinador de las grandes dictaduras africanas, que no toleran ni tolerarán otra forma de pensar?  Los mismos franceses han declarado fácil y públicamente que, en Camerún, Paul Biya accedió al poder gracias al apoyo de Elf Aquitaine (François-Xavier Verschave, La Françafrique, le plus long scandale de la République)... ¿Quién mantuvo a Mobutu durante treinta años en el Congo? ¿Quién  mantuvo de Omar Bongo, durante cuarenta años, y ahora ha impuesto a su hijo Ali Bongo en la jefatura del Estado gabonés?, ¿Quién ha provocado el otro golpe de Estado electoral en Togo, propiciando la sucesión Faure Gnassingbé a su padre? ¿Quién asesinó a  Thomas Sankara, persigue hoy a la oposición y no permite que nadie investigue el magnicidio? ¿Cuáles son las multinacionales que mantienen a Teodoro Obiang Nguema, en Guinea Ecuatorial? Etc. etc.
   
El balance se inclina a creer que sólo las “armas milagrosas” de Aimé Césaire nos conducen al descubrimiento de esa ruptura, “una ruptura con los que están dispuestos a pensar según las normas o reglas internacionales que nos encierran en la prisión de la pobreza, cuando África no es pobre sino empobrecida...”
    
¡Qué curiosa resulta esa unidad discursiva del  simposio de Cotonou! Ya no son ni la “acción positiva” ni la “acción táctica” que el maestro Kwame Nkurmah, el impulsor del panafricanismo en el corazón de la madre África, consideró como las vías que conducían a la Ruptura con el colonialismo y el neocolonialismo, sino las armas milagrosas de Césaire...
    
Yo pensaba que esa reunión  iba a ser una buena oportunidad para plantear en serio el tema de la ruptura de los países africanos con los lazos de esclavitud que los atan todavía a sus amos o antiguos colonizadores, con el fin de puntualizar y examinar lo que empobrece a África, en cada una de sus regiones. Se sabe que la Cammunauté Française, creada por el general De Gaulle, en 1958, fue el órgano con el que se inauguró el neocolonialismo francés en África francófona, cuyos integrantes están obligados a depositar en el Tesoro francés el 55% de sus divisas exteriores, en concepto de garantía de una cuenta de operaciones, y el 20% destinado a la cobertura de emisión monetaria. Si ese 75% de sus divisas se añade al hecho grave de que sus economías están totalmente absorbidas por las firmas francesas, pues francamente las masas de esos países están condenados a morir en la miseria... Este era uno de los importantes temas que el simposio tenía que prestar considerable atención...

Citan  a Nietzsche: “Sólo lo que hace mal, muy mal, invade al hombre en su totalidad y acelera el proceso de irrupción del espíritu en él.”

...La cita revela la alienación de nuestros intelectuales africanos que presumen de haber asimilado, incluso de forma bruta, las doctrinas de los filósofos occidentales  a las que es necesario apoyarse para hablar de África. Aquí el recurso al romántico alemán no sirve de nada, si no determinamos las raíces de nuestros problemas y la actitud que hay que adoptar para su eventual solución, un esfuerzo  que brilla por su ausencia en la mente de los títeres africanos, autores materiales y locales de la explotación de sus hermanos...

Segundo marco de referencia: la audacia de la ciencia y de las múltiples aplicaciones
  • La ausencia de reflexión  global de los Estados.
  • La ausencia de discusiones intelectuales. Disminución de la circulación de ideas.
  • Tendencia acentuada a la identificación de los individuos con el Estado nacional...
  • Seguridad alimentaria...
  • Ciencia, tecnología... Investigación y polo de excelencia... El Estado y el sector privado.
  • El presidente, jefe del Estado, debe comprometerse en la promoción de la investigación, la tecnología y la innovación....
Sin más comentarios, esta es la noción de África de Alicia en el país de las maravillas, no el del África real que lucha por la supervivencia... Sus dirigentes, defendiendo el “statu quo” y siendo alérgicos a cualquier crítica, empobrecen a sus Estados y enriquecen al Occidente... Para más “inri”: muchos de esos dirigentes son los mejores patrocinadores de los partidos políticos franceses, subvencionan las campañas electorales de sus presidentes o jefes de Estado y otorgan estipendios millonarios a los “hechiceros blancos” (Vincent Hugeux, Les sorciers blancs, enquête sur les faux amis français de l´Afrique).

Tercer marco de referencia: la audacia de sobresalto y de la conquista.
  • No a un África balcanizada.
No sé si merecerá la pena recordar que muchos de los países francófonos se mostraron y se muestran todavía muy contentos  con la división colonial que Francia los impuso en 1958. Del África occidental francesa, capital Dakar, y del África Ecuatorial francesa, capital Brazzaville, sembró la cizaña y la división fabricando 16 Estados...

¿Por qué el simposio no ha podido desarrollar el tema?
  • No a un África que no sabe todavía abordar francamente la cuestión difícil y delicada de una Moneda. Un África a la que parece satisfacer la coexistencia de varias moneadas, pocas de ellas son convertibles...
No es creíble esa incitación a caer en el error pueril de pensar que los países que tienen moneda propia sean los responsables de la situación... Los países de la Françafrique se encuentran en un callejón sin salida: desde 1945 usan el CFA (Colonies françaises d´Afrique, actualmente Coopération financière africaine), una moneda con connotaciones nezis, como lo han asegurado el economista costamarfileño François Ndengwe y otras fuentes... ¿Porqué los más fanáticos no apoyan a Laurent Gbagbo, que se ha rebelado contra la situación y tiene el firme deseo de crear una moneda africana...? 

Cuarto marco de referencia: el triunfo de victorias compartidas.

Obstáculos del cuadro de la cooperación Norte-Sur.
  • La persistencia del desequilibrio. La dificultad de los líderes africanos... La ineptitud de los países del Norte y la incapacidad de las economías africanas...
  • Las instituciones del Bretton Woods y la Unión Europea...
No quisiera repetir aquí que el campo económico de los países africanos está ocupado por los países del Norte y, por consiguiente, es imposible hablar del tema sin dilucidar ese extremo... Si sólo se alude al Bretton Woods y a la Unión Europea, se olvida del FMI, del BM y de otras instituciones monetarias internacionales, que asumen la función de traficantes legales del capital occidental al continente africano...
     
Por lo menos se cita finalmente algún dato favorable, el del Beninés Valentin Agon, inventor del Api-Palu, medicamento antipalúdico, al que las naciones africanas no han querido o no han sabido promover o explotar.

El Manifiesto del  Quincuagenario, primera edición.

Es una repetición variable del Balance anterior, al que se añadir otras vagas que ideas. Se detiene en una nueva cita a Aimé Césaire, en La tragédie du Roi Christophe. Reconoce que hemos conocido la tragedia y afirma que “África va mal, muy mal”...

En efecto, que sí, África va mal... Esa expresión la hemos empleado Jean-Baptiste Sipa, Makhily Gassama y yo mismo, si el simposio de Cotonou hubiera tenido el propósito de aclararse un poco más, tenía la obligación de informarse acerca de las tesis que, al respecto, se mantienen en L´Afrique répond à Sarkozy, contre le discours de Dakar y en 50 ans après, quelle indépendance pour l´Afrique?
    
Afirma que la construcción de un África unida en una federación de Estados unidos de África es un objetivo prioritario, pero ignora que no es posible hablar del tema sin hacer un examen pormenorizado de las líneas fundamentales de África debe unirse, del Dr. Kwame Nkrumah... Del mismo modo es obvio recordar que, en África francófona, sólo Sékou Touré y Modibo Keyta dieron el visto bueno a ese proyecto de unificación, mientras que el resto de líderes recibían las órdenes de Francia para oponerse radicalmente a él...
  
El manifiesto evoca a los mártires de la independencia política africana pero, al querer expresar su gratitud a sus pensadores de gran envergadura y a sus hombres de acción, comete la torpeza de meter en el mismo paquete a Cheikh Anta Diop, a F. Fanon,  a Alioune Diop, a Kwame Nkrumah, a Léopold Sédar Senghor, etc. Sabemos bien el lugar que ocupa cada uno entre los hijos de África, pero anteponer Alioune Diop u otra figura de su naturaleza a Kwame Nkrumah es aceptar en parte la tergiversación que el viejo colono quiso imprimir a nuestra historia... ¿Qué historiador riguroso podrá incluir a Alioune Diop o Sédar Senghor en el proyecto revolucionario de la unificación de África o de su liberación total?

Insisto en que el simposio de Cotonou ha sido un rosario de enumeración de los graves efectos del neocolonialismo que asolan al continente africano, habiendo demostrado una acusada incapacidad para analizar sus orígenes o sus causas. Calificar como perfecto el método utilizado  en este campo inmenso de lagunas, es aplaudir la confusión que ha reinado, reina, y me temo que seguirá reinando en el escenario de la política africana. En este ambiente, cualquier multinacional neo-colonial francesa, entre las que toman a África como coto de explotación privado, podría haberse encargado perfectamente de sufragar todos los gastos de los invitados a este simposio, con el fin de que representasen no sólo a 17 países, sino también a toda África y justificaran racionalmente  la inmutabilidad y la seguridad de orden neo-colonial.

León, España, 8 de febrero de 2011.

Centro Panafricano

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1 comentarios:

  1. El artículo de Eugenio demuestra su independencia intelectual y da prueba de su valor al reflejar muchas verdades latentes en las Independencias africanas en cuyas naciones a veces están peor que en la época colonial de la explotación.-

    Fernando García Gimeno

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